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Mujeres de la ciencia paraguaya

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Las mujeres han aportaron a la humanidad grandes des­cubrimientos que son importantes en la vida cotidiana. Sin embargo, nunca recibieron el des­taque merecido y hasta hoy la sociedad considera a las ciencias un campo para hombres. Cuando pensamos en mujeres de ciencias re­cordamos a Marie Curie, ganadora de dos premios Nobel. La física y quími­ca de nacionalidad polaca junto con su marido des­cubrieron el radio, el po­lonio y la radioactividad. Así también, ella logró visibilizar a la mujer en un ambiente que poco o nada la reconocía. Marie Curie no fue la primera mujer y tampoco será la última que marque hue­lla en las ciencias.

Pionera en la investigación científica

Graciela Russomando

Hace 30 años la investigación en Paraguay era prácticamente nula. “En los años 80 Paraguay no tenía mucho que ofrecer en el campo de la investigación cien­tífica en cuando a equipamientos, reactivos, insumos”, señaló Graciela Russo­mando, Dra. Bioquímica con maestría y doctorado en España y Japón.

Graciela eligió esta rama de la ciencia porque le interesaba entender los procesos biológicos, el por qué y el cómo sucedían las enfermedades, desde sus inicios su inclinación fue la investigación científica.

En ese entonces era difícil hablar de ciencia y la misma familia no entendía el es­fuerzo de las personas que pasaban semanas y meses investigando. “Mis padres me preguntaban si yo ganaba más publicando -dijo entre risas- mi mayor éxito era la producción científica y ver tu nombre en una publicación internacional era una satisfacción difícil de transmitir”, explicó.

Gracias a la Cooperación Técnica Japonesa que vino entre finales del 80 y prin­cipio de los 90, el país tuvo más avances en equipamientos y reactivos. Graciela explicó que en esa época la sociedad era muy cerrada a la idea de que mujeres lideren el campo científico. “A la ciencia no le importa que seas hombre o mujer lo que importa es que seas un buen científico o científica”, recalcó.

A partir de la ayuda internacional la bioquímica empezó a evolucionar. “Hici­mos ciencias de la nada prácticamente”, admiró Russomando. De ahí empezó a ser autodidacta gracias a la guía del Dr. Figueredo. Cuando él se retiró, ella quedó como Directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud. “Fueron años duros, fuimos la generación que empezó a formar grupos de in­vestigadores”, resaltó.

Como profesora catedrática está en la constante tarea de incentivar a los jóvenes a despertar su vocación científica. Comentó que hacia el 2008 apenas 5 egresa­dos se atrevían a hacer una maestría en esta rama. Hoy albergan por año entre 20 a 25 alumnos que eligen hacer ciencia en la biomédica.

Por último destacó que ser una mujer científica es una decisión difícil que re­quiere mucha dedicación y formación continua. Propuso que “enseñemos a nuestros hijos a ser buenas personas y profesionales con el ejemplo, una vida dedicada a la investigación con pasión y con la fuerza de superación continúa”.

Ser madre y científica es compatible

Andrea Weiler

Se casó de joven y tiene 7 hijos, sin embargo, eso jamás fue un impedimento a la hora de apostar por las ciencias. Andrea Weiler indicó que incluso tuvo a uno de sus hijos haciendo su maestría en Estados Unidos. Ella pudo congeniar la faceta de madre y esposa con la de ser investigadora.

Andrea Weiler es bióloga con una especialización en manejo de fauna silvestre en Estados Unidos y actualmente está haciendo el doctorado en conservación de la biodiversidad, en la Universidad de Salamanca, España.

Desde muy pequeña tuvo una atracción hacia los animales y las ganas de co­nocer y entender más sobre ellos la llevó a elegir esta profesión. Como para todas las personas que apuestan a la vida universitaria fue un desafío pero su verdadera prueba fue la de demostrar que la maternidad y las ciencias pueden compaginarse.

Publicó investigaciones sobre la distribución y el estado de conservación de an­fibios, reptiles y aves del Paraguay. Así también, lanzó libros para niños sobre los animales del Chaco y para ganaderos sobre mamíferos medianos y grandes del Chaco seco.

Para Andrea, la vida de un científico nunca acaba. “Cuando uno entra a trabajar en las ciencias adopta un compromiso, debe buscar el perfeccionamiento para poder elevar la calidad del trabajo científico que realiza”, resaltó. Asimismo, añadió que la mujer siempre se destacó en todos los ámbitos. “Las mujeres cien­tíficas somos muchas y hacemos el mismo trabajo que hacen los hombres en las ciencias”, subrayó.

Por último aconsejó a las jóvenes que quieran investigar que no le tengan miedo a los desafíos. “Muchas veces uno se queda por el camino porque te dicen que no podes”, expresó y manifestó que pares internacionales le llegaron a decir que la maternidad no era compatible con las ciencias, ella demostró que es posible con una distribución equitativa de las actividades y con el apoyo del entorno.

Amor por la botánica silvestre

Juana de Egea

Juana de Egea es también bióloga con una maestría en botánica en Londres. De joven siempre le apasionaron las plantas, compraba enciclopedias con informa­ción vegetal extranjera, ella conocía de punta a punta la flora de otros países pero desconocía la del país. “Ya como estudiante de biología reflexioné sobre lo mucho que sabía de especies europeas y de la escasa información que había sobre las especies de plantas silvestres nativas”, comentó que eso la motivó a investigar sobre el tema.

De las mejores anécdotas que lleva consigo gracias a las ciencias son las de acam­par en lugares remotos, conocer bellezas y pasajes naturales, visitar museos donde pudo apreciar el legado de grandes naturalistas como Darwin o Hum­bold, entre otros recuerdos.

Juana admira que cada vez más mujeres se animan a derribar barreras y a de­mostrar que el género no es un límite. Asimismo, agradeció el apoyo de su familia y destacó que las habilidades que desarrolló como madre le sirvieron en el campo científico. “Debo decir que ser madre me ha ayudado a desarrollar aún más ciertas habilidades que en mi carrera son muy apreciadas, como la eficiencia, la disciplina y la determinación”, puntualizó.

Actualmente está realizando una tesis doctoral en la Universidad Nacional del Nordeste, Argentina sobre la delimitación de géneros y evolución floral en el clado Cyclanthera, una familia de gran importancia económica por la cantidad de especies alimenticias que contiene.

Juana sostuvo que la vocación y el pensamiento crítico no discrimina géneros pero admitió que muchas veces para las mujeres existe más dificultad para en­contrar espacios para desarrollarse y obtener oportunidades para conciliar su vocación con sus roles tradicionales.

Finalmente, apuntó que esta elección conlleva sacrificios como trabajar en ho­rarios fuera de las 8 horas, mucha lectura, continua formación y sobre todo frustraciones en términos de dependencia a la financiación externa, que a veces no llega, pero que sin dudas la satisfacción de llenar ese vacío de información vale la pena.

La biología la eligió a ella

Ruth Zárate

Volvió al país después de 21 años en el extranjero, la Dra. en biología Ruth Zá­rate, primeramente quiso estudiar bioquímica pero no logró los puntos reque­ridos en el examen de ingreso en la Universidad Nacional de Asunción así que, para no perder un año entró a biología. Tenía entendido que luego del primer año podía complementar algunas materias y mudarse a bioquímica pero una vez que ingresó descubrió que la biología era su vocación.

Hizo su doctorado en la genética del Cáncer Colorrectal tipo hereditario y espo­rádico en la Universidad Autónoma de Madrid y una maestría en la Universidad de Alcalá de Henares, sobre genética médica, ambas en España.

Pasó sus mejores años como estudiante universitaria en la UNA con mucho compañerismo en el grupo pero sostuvo que la carga horaria de la carrera era muy pesada y cada año iban quedando menos en la lucha.

Ya durante la vida profesional, Ruth cuenta con un montón de anécdotas entre positivas y no tan positivas, resaltó que se genera una gran satisfacción al ver que el trabajo investigativo es aplicable a los pacientes directamente.

Recordó que en una ocasión el paciente trató de contactar con ella para agra­decerle personalmente por el rápido informe que remitió para iniciar su trata­miento oncológico, “tengo el contacto de esta familia y de otras con las que he generado amistad a través del trabajo en el laboratorio”, señaló orgullosa.

Ruth consideró que la mujer siempre ha estado presente en el campo científico, lo que falta es que se les confíe más puestos de mando donde se luche por la mejora en la investigación y la educación.

Destacó que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) trajo mu­chos avances para la investigación pero se requiere de más apoyo para poder generar un engranaje coordinado, hasta que eso no suceda la investigación se­guirá en una inercia que podría echar a perder oportunidades de colaboración con otros países.

Equipo Periodistico
Equipo Periodistico
Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, John Walter Ferrari, Víctor Ortiz.
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