POR: BENJAMÍN FERNÁNDEZ BOGADO
LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD
Uno de los grandes cambios en Occidente y en el mundo fue indudablemente la Revolución Francesa, un 14 de julio, que bajo el grito de libertad, igualdad y fraternidad, tomaron las calles de París, y en la Bastilla, que es la referencia de lo que era el poder prepotente del monarca, establecieron estas tres ideas que han dominado gran parte del discurso político del mundo occidental. Ciertamente, los franceses no se liberaron de gobiernos autoritarios como el de Napoleón que vinieron posteriormente, pero es evidente que la democracia es una tarea que debemos llevar adelante entre todos y que representa siempre un desafío cotidiano.
Nunca estamos muy seguros de que esa democracia vino ya para quedarse si no se la protege, si no se la utiliza en el concepto de Estado de Derecho, donde las normas sean las que realmente se impongan y no las evasiones ni las impunidades, como acontece muchas veces en nuestro país y especialmente en el Paraguay. También la fraternidad de la que hablaba la Revolución Francesa es una tarea pendiente, especialmente en los países que siguen creyendo que la mejor manera de consolidar una identidad es deshaciéndose del extranjero, del de afuera, del que no tiene sus raíces ahí adentro, cuando ellas mismas han sido construidas desde la diversidad y hacia allí debemos ir. El 14 de julio nos recuerda las tareas pendientes de la democracia.
EL GOBIERNO NO PUEDE CON LOS TRANSPORTISTAS
Los transportistas siguen en sus trece, afirmando que van a ir a un paro, y van a intentar los del gobierno buscar una tripartita para evitar que eso termine perjudicando a más de 300.000 pasajeros que utilizan el servicio del transporte público. El gobierno dice que va a presentar un proyecto de ley transformador que será completamente diferente a todo lo que se había tenido por conocido.
Vamos a ver si en el terreno práctico eso acontece o si esto no es más que una muestra más y cabal de que realmente los transportistas son los que manejan a gusto y antojo el servicio público de transporte y que el gobierno, en muchos de los casos, es socio y aparenta estar defendiendo los intereses colectivos. Los grandes perdedores son los usuarios, que tienen que viajar en muy malas condiciones y en servicios que dejan mucho que desear, haciendo que cada paraguayo que viva en la zona del Gran Asunción le lleve aproximadamente unas cuatro horas diarias, de ida y vuelta, el llegar de la casa al trabajo. Una desgracia.
HOSPITALES ABANDONADOS
Muchas de las inversiones en materia educativa y de salud siguen esperando que el gobierno se decida a llevarlas adelante. Se abren varios hospitales, ahora se anuncia uno nuevo en Encarnación, pero sin embargo no hay la atención que se espera en dichos lugares.
Tenemos la carcasa, pero no tenemos el contenido en términos de médicos, enfermeras, medicamentos, organización. Eso ya ha pasado con el recientemente habilitado hospital de Coronel Oviedo y ahora se anuncia la habilitación del hospital de Encarnación en la última semana de este mes. Pero vuelvo a reiterar, si no existe un programa de trabajo que realmente haga que la salud sea una prioridad del gobierno, no por habilitar muchos hospitales esto se resolverá.
De hecho, hay Unidades de Salud Familiar que están abandonadas en varias partes cercanas al Ministerio de Salud, por ejemplo, en San Lorenzo, en donde abrieron, construyeron, pero nunca tuvieron ni médicos, ni enfermeras, ni administrativos. Es la hora de que el gobierno mejore su capacidad de gestión. Ya lo dijo el cardenal Cristóbal López, es claro que no es él el que gobierna y que en el Paraguay se gobierna desde el quincho, pero por lo menos