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De combates y nuevas armas

Desafortunadamente el informar y enterarse de guerras y luchas entre seres humanos es frecuente en este tiempo. No es lo más cómodo que existe para tomarse el tiempo, reflexionar y escribir al respecto, más nunca viene de más reflexionar acerca de este desagradable hábito humano de destruirse entre nosotros por diferencias políticas, económicas, raciales o disparidades.

Las mismas  que nos llevan a pensar y construir más herramientas de destrucción cómo la llamada “bomba planeadora” que es un arma de enfrentamiento con superficies de control de vuelo para darle una trayectoria de vuelo más plana y deslizante que la de una bomba convencional sin dichas superficies. Esto permite que se lance a una distancia del objetivo en lugar de justo sobre él, lo que permite un ataque exitoso sin exponer el avión de lanzamiento a defensas antiaéreas cerca del objetivo. 

Es una herramienta bélica fabricada por Raytheon, una importante corporación industrial y contratista de defensa estadounidense con concentraciones de fabricación de armas y electrónica militar y comercial. La misma puede ser calificada de un “arma absoluta” de las fuerzas rusas o indicativas de la falta de equipamiento de los ucranianos.  

El ejército ruso parece haber encontrado con estas bombas de la era soviética mejoradas y de bajo costo una manera de alterar el equilibrio entre potencia de fuego y medios de defensa.

Efectos devastadores

“Estas bombas destruyen completamente cualquier posición. Todos los edificios y estructuras quedan pulverizados tras el impacto de uno solo de ellos y nos caen entre sesenta y ochenta en un solo día”. escribió Egor Sugar, uno de los defensores ucranianos de Avdiïvka, ciudad ucraniana, el 16 de febrero , pocas horas antes de retirarse con sus camaradas. Y no se trata de un enfrentamiento que empezó ayer nomás sino ya tiene más de 2 años de duración y muchos caídos e infraestructuras destruidas.

Una guerra es la oportunidad de muchas industrias para lograr ubicar sus productos y hacer dividendos con medicamentos, comida, vestimenta y lamentablemente armas. Dispositivos que sirven solo para acabar con construcciones y vidas de personas. Hablamos de seres humanos cómo usted, yo, nuestra familia, vecinos y compañeros de trabajo.

Muchos y mucho  dejan de existir en un pestañeo por el uso del plomo no para pigmentos, pintura o cualquier función pacífica sino para la construcción y uso de balas y bombas contra otras personas. Algo que no está bien no por una postura personal sino sobre todo por derechos humanos que conocemos y juramos defender y proteger y  que con el tiempo se vuelven simples oportunidades de venderse cómo buenas personas, gobiernos, instituciones y organizaciones que en verdad les importan poco o nada esos derechos.

Las que en contraposición deben convertirse en buenos deberes recíprocos de uno a otro para asegurar la paz que sirva para trabajar, estudiar y moverse en calma de un lugar a otro sin miedo o preocupación de cruzarse con un soldado armado o que una bomba nos llegue a impactar.

También conocidas cómo bombas deslizantes son explosivos estándar, pero modificados con alas y sistemas de navegación que les permiten seguir una trayectoria directa hacia el objetivo.

Cómo leyeron más arriba resulta incómodo estar investigando, pensando y redactando acerca de esta “novedad” y no de otras cómo nuevos medicamentos o protección de cómo sea para personas que padecen las consecuencias del uso de armas de fuego o desastres naturales y quedan sin casa, salud, vida, familia y/o amigos y personas de cualquier círculo  social que tengamos en los mundos virtual o real que pueden quedar sin remitente o respuestas porqué haya dejado de existir la persona a quién escribimos.

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