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Editorial

El mundial de las pifiadas

Nunca se ha metido tanto la pata sobre un tema

Cuando el virus chino desembarcó en Gran Bretaña, el aún bisoño premier Boris Johnson hizo suyo un concepto de pura cepa epidemiológica, apostando a la denominada “inmunidad del rebaño”, estado que se alcanza cuando alrededor del 60% de los individuos contrae el virus y desarrolla defensas. Para entonces, el invasor no encontrará terreno propicio y retrocederá para convertirse en endemia.

En el proceso, estimaban los especialistas, moriría un 1% de la población. Pero 400.000 fatalidades eran demasiadas, aún para un pueblo acostumbrado a sangrientos holocaustos bélicos. En esa discusión estaban cuando los hados le jugaron una mala pasada a Boris, que contrajo el virus y debió ser internado. Su tono bajó un par de octavas al salir del Hospital Saint Thomas y su propensión a teorizar se había calmado bastante.

Su desmesurado colega Jair Bolsonaro, Atlántico de por medio, estuvo incordiando con su “gripesiña” hasta que una fiebre cuartana lo tumbó como un trapo mojado. El capitán de paracaidistas, que había estado fastidiando al Gobierno paraguayo desde Ponta Porá para que reabriera la frontera al comercio, se llamó a silencio, usó barbijo y se avino a las cuarentenas y toques de queda.

Donald Trump es incorregible. Enterrado hasta las verijas en el pantano de la campaña electoral rechazaba el tapabocas, aconsejaba tomar desinfectantes y se mezclaba con sus partidarios como si el coronavirus no existiera. Hasta que lo inevitable sucedió. El 2 de octubre, Trump engrosó la lista de los 53.411 norteamericanos que se enfermaron ese día. A diferencia de sus colegas de terapia, Trump hizo un show de helicópteros, alternó la cama hospitalaria con improvisados videos para demostrar lo bien que estaba y hasta dicen que dejó deslizar la especie de que se había enfermado a propósito con fines de marketing político.

Por aquí cerca, Alberto Fernández –el presidente argentino- anticipó en los prolegómenos de la pandemia, el 12 de marzo, que el gobierno tenía controlada la pandemia. El país estaba en el puesto 56 por número de contagiados. Hoy, se disputa el quinto puesto con España redondeando su primer millón de víctimas. Entre ambos extremos, se lució con un rosario de metidas de pata de antología.

En otras circunstancias, hasta sería jocoso. Pero con millones de muertos, la cosa cambia de aspecto. No es para reír.

 

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Juan Martínez, Fabrizio Meza, Lisandra Aguilar.

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