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«La existencia está en la acción, no en la idea»

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Tras su paso por la política, Carlos Mateo Balmelli se abocó a una nueva pasión, la literatura, con más de cuatro libros publicados en esta ocasión presentó su autobiografía donde desnuda sus experiencias en los diferentes ámbitos presentes en el ser humano. 

Un libro que puede servir como espejo de lo que mucha gente vive pero no se anima a explicitar, refirió el abogado con más de 40 años de trayectoria política, quien fue exsenador, director de Itaipú y múltiples estudios en el exterior. Benjamín Fernández Bogado, director de El Independiente, en una entrevista exclusiva conversó con él sobre su presente obra. 

¿Qué has hecho que merezca que escribas un libro autobiográfico? 

Creo que una biografía es para una persona que tiene su paso por la política con un bronce abrumado que no es mi caso. Yo creo que las autobiografías generalmente son para los grandes hombres que han hecho cosas en la historia, en ese caso yo no me considero para entrar entre esos. 

Con 58 años el elemento dominante en su libro es la muerte, ¿por qué? 

Mi idea es que filosofar es aprender a morir. Yo creo que uno vive diferente viendo presente el final, el hecho común del ser humano que algún día extinguiremos nuestra presencia en la vida como materia por lo menos, quizás como espíritu y alma sigamos pero con materia nos extinguimos. Es una cuestión que tengo presente y que creo que es un condicionante, cuando uno es consciente de ese hecho es condicionante de su actuar. 

¿Por qué esa dicotomía de usted entre alguien que busca reconciliarse con la razón y por otro lado uno libre a la suerte? 

Está lo que uno desea y están las contingencias que son provocadas por circunstancias, por otros seres humanos en la vida de uno. No todas las eventualidades que nos toca vivir se eligen. Como dice Jean Paul Sartre: “Nadie eligió nacer”. Entonces uno nace y le toca ciertas circunstancias que debe sobrellevarla, pero es cierto, he hecho cosas que no tienen nada que ver con mi formación originaria, lo que sería mi esencia personal. 

¿Por qué esa gran tragedia del paso de la función pública a luego la angustia de la soledad permanente? 

En el caso de esta experiencia era muy atractiva para la gente, lo que sentí fue un vacío y una soledad muy grande, no tanto la apetencia del cargo como director de Itaipú sino por el hecho de que uno pierde valor para la gente. Es parte de nuestra cultura local, en el sentido que los paraguayos sobrevaloramos más el cargo que tiene uno, no a la persona. 

En otro países, las empresa privadas se pelean por tenerlo a exfuncionarios públicos, ¿por qué eso no pasa en Paraguay? 

La gente quiere que las cosas se hagan lentamente a lo que uno realiza repercuta, pero que

 pueda estar bajo control siempre. Aquí hay un engranaje vinculado al Estado que yo creo que tiene componente de alta corrupción. 

¿Por qué nunca podemos terminar ganando nuestra posición de justicia, por corruptos, pusilánimes o simplemente dejadez? 

La vez que yo estuve como director creo que conseguimos mucho, el problema es que en aquel entonces mi persona se volvió incómoda y aunque la clase política aplaudió mi institución creo que uno se vuelve disfuncional a los intereses de un esquema político. La clase política paraguaya es una clase subordinada pero privilegiada, hay que usufructuar los beneficios del poder independientemente de que no se tenga poder. 

¿La mayor corrupción de Itaipú? 

El problema es que cada uno que llega cree que Itaipú es el premio principal, todos quieren ir a la binacional por los privilegios. Lo que está pasando desde el año pasado es una gran improvisación de los paraguayos, en vez de exigir una mesa de negociación con Brasil como iniciativa paraguaya para la renegociación del tratado, no hemos sido capaces de esbozar una sola idea que permita buscar un acuerdo energético amplio y a largo plazo con la República Federativa del Brasil. 

¿Por qué te hiciste candidato de Blas Llano? 

No me hice candidato a Llano, yo quise hacerme candidato de la gente y en todo caso no lo logré porque las internas del partido tienen una dinámica diferente al de la sociedad. Estuve ausente en la vida política y así logré que me apoye el equipo 7, quise que me apoyen otros equipos pero no pude lograr. 

En su libro destaca a dos figuras políticas, ¿por qué? 

Sí, hablo de dos políticos que están vivos, uno que me trajo una gran influencia que fue el debate del socialismo cuando tenía 19 años que fue Euclides y después Efraín al que le hago un reconocimiento. Mi idea no es hacer una biografía mía personal, sino de hechos que yo creo que son trascendentes en la vida de todo ser humano como la muerte, el amor, la pasión, el deseo de autosuperación, esos son los temas que trato en el libro. 

¿Cómo fue la relación con su padre? 

La relación padre-hijo es una relación que está fundada en muchas cosas, en primer lugar en el afecto y en segundo lugar en vanidades personales tanto del padre como del hijo. Mi hija también me hace el mismo cuestionamiento, quizás fue una relación difícil, o fui el más díscolo contestatario, el que buscaba un estilo de vida alternativo al que él ofrecía, creo que eso es fundamental para entender eso. 

¿Hay reclamo o cuestionamiento a su padre en la carta de su libro? 

No. Yo creo que hay, como digo en el prólogo del mismo, es poner el corazón al desnudo, es solamente hablar de sentimientos, de cosas que suceden. Este libro puede servir de espejo para mucha gente que vive y que no explicita lo que ha vivido. 

¿Quién es Ciro en el libro? 

Es un personaje, la inspiración de un amigo que me impulsó a la acción. Ciro fue el que me movió a la acción, el que me dijo: “La existencia está en la acción, no en la idea”. El vivir no está en el pensamiento sino en esa catarata de hechos que es el existir. Ese fue Ciro que cuando murió, la mitad de mi alma murió con él, como lo digo en el libro. 

¿Por qué se tienen amistades con corruptos sin importar que hayan hecho, como en el caso de Camilo Soares que tiene una causa con la justicia? 

En el caso de Camilo es mi amigo y la justicia tiene que hacer su trabajo, él tiene una causa y tiene que defenderse dentro de los tribunales, ahí se determinará si es o no culpable, lo que yo no puedo es ser un juez. Tampoco creo que mi acercamiento a la gente genere algún tipo de impunidad, yo no me considero tan poderoso. En mis cuarenta años de vida pública creo que solo en siete y algo de años tuve sueldo del estado, el resto viví de mi trabajo privado. 

¿Cartes ha sido su amigo, cuál ha sido su mayor error? 

Yo creo que no tendría que haberse involucrado en la política, lo que pasa es que estamos tan degradados que cualquiera que no tiene nada que hacer piensa que puede ser presidente. Es un trabajo superior que demanda una formación ética, política, intelectual y hoy en día parece que el que puede ganar las elecciones puede ser presidente. 

¿Hay alguna enfermedad que padezca que desconocemos? 

No. Lo que el libro enseña y lo que quiero señalar es que las ideas también tienen su límite y que hay una realidad que capaz sea inmodificable, una realidad que tiene sus aspectos sombríos, tristezas y sombras. Yo creo que hay que preguntarse: ¿cuándo se vive con más plenitud? 

Por eso es que caigo en la filosofía existencialista a partir de un problema de una operación que sufrí. Uno vive plenamente engañándose creyendo que todo es lindo o entendiendo que la realidad tiene sus aspectos sombríos tristezas y sombras, pero eso no quiere decir que existan rasgos esperanzadores.

Equipo Periodistico
Equipo Periodistico
Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, John Walter Ferrari, Víctor Ortiz.