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Kimberly, el rostro de la victoria para los derechos humanos

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La joven trans de 29 años, Kimberly Ayala, culminó la carrera de Derecho en la Universidad Nacional del Este en el año 2015. Desde entonces y, con todos los requisitos académicos cumplidos, trató de matricularse y jurar como abogada ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ), pero le negaron la posibilidad porque su apariencia es la de una mujer y su fotografía no concuerda con el nombre masculino.

Ayer, lunes 9 de noviembre, solicitó al Poder Judicial, bajo patrocinio legal de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy) y con respaldo de Amnistía Internacional, que se cumpla con su derecho a jurar y matricularse como abogada. 

El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alberto Martínez Simón, dijo que reunía todos los requisitos y la joven pudo concretar así el último paso para convertirse en una profesional del Derecho. Una inigualable victoria para la comunidad que servirá como ejemplo a toda la ciudadanía, en el afán de construir un país sin discriminación.

Kimberly terminó con promedio 4.2 y se desempeñaba como peluquera debido a la imposibilidad de ejercer su profesión. Ahora solo salen palabras de agradecimiento para quienes le acompañaron en todo el proceso. “Aun no puedo creer que se haya dado la oportunidad, una victoria, esto es algo muy emocionante”, mencionó la abogada.

“Este es un mensaje de esperanza, si no hay puertas abiertas habrá ventanas abiertas que nos van a ayudar en el futuro a ejercer una profesión. Es una luz en el fondo del túnel, este logro va dedicado a esos luchadores y luchadoras desde donde estén, que se enfrentan a una sociedad tan discriminativa”, acotó.

Confesó que desde que terminó la facultad quiso ser magistrada y su deseo es cotizar por el puesto de jueza, pero por el momento se va a dedicar a ejercer la carrera, litigando posiblemente, está abierta a ofertas laborales. Señaló que las personas trans han sido muy discriminadas e invisibilizadas en el Paraguay desde la dictadura y hasta nuestros días, por ello estudiar en una universidad significa un gran logro, el hecho de demostrar que sí pueden desempeñarse como grandes profesionales.

“La educación es una puerta al respeto. Cuando un pueblo tiene educación va a lograr más garantías para la sociedad. Agradezco a todas las personas y organizaciones que me apoyaron en todo el proceso, fue muy importante para darme el soporte emocional que necesitaba. Espero que algún día la vida les devuelva todo el favor”, destacó la joven.

Finalmente, dijo que este logro abre muchos horizontes nuevos para las personas trans del Paraguay y buscan dar más amor y menos odio, esa es la consigna, porque la comunidad merece respeto como seres humanos y ciudadanos de este país.

“Quiero dar ejemplo de que sí se puede. Este fue el tercer intento, a la tercera, la vencida, es un claro ejemplo de que sí podemos lograrlo siendo libres, expresando nuestra personalidad, porque la Constitución nos garantiza ese derecho, así que chicos y chicas, estudien, profesionalícense y mostrémosle a la sociedad que sí existimos y que sí podemos”, concluyó Kimberly en conversación con radio Ñanduti.

LA DISCRIMINACIÓN

La Codehupy explicó que la joven no solicitó cambio de nombre, sexo o algún otro dato de su cédula de identidad, título o algún otro documento legal. El obstáculo interpuesto contra sus derechos deviene de la discriminación por su apariencia física y social, ya que hoy su identidad de género es la de una mujer trans. 

Según el relato de la propia afectada, en el Poder Judicial le condicionaron el juramento a cambiar su apariencia, es decir a modificar la expresión de su personalidad, derecho garantizado en el artículo 25 de la Constitución Nacional. Al tiempo de la presentación formal del pedido de juramento y matriculación, se realizó una actividad simbólica en apoyo a Kimberly.