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EL CANDIDATO
jueves, junio 24, 2021
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Asunción

Trabajando la idea
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El trabajo ha sido definido de mil formas diferentes por grandes personajes de la historia universal, literatos, filósofos, poetas e idealistas de todas las disciplinas. Mark Twain dejó dicho que un violinista puede decir que está trabajando mientras se deja envolver por el mar de melodías de una orquesta sinfónica, pero… ¡qué injusticia llamar trabajo a eso! El cantautor argentino Facundo Cabral, trágicamente asesinado por error por narcos centroamericanos, decía con su particular sarcasmo: “Mirá si será malo el trabajo que tienen que pagarte para que lo hagas”.

Oscar Wilde, escritor, poeta y dramaturgo irlandés profundizaba esta visión cínica diciendo que «el trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer».​ Su compatriota George Bernard Shaw, de humor igualmente corrosivo, tiene sin embargo una visión más funcional y menos irónica: “Dichoso es aquel que mantiene una profesión que coincide con su afición»; sentenciaba el autor de ‘El hombre del destino’ y ‘Nunca puede saberse’, dos de sus “Pleasant comedies”. Al otro lado del mundo, alguien consideraba, en esa misma línea de pensamiento, que «cuando el trabajo es un placer la vida es bella. Pero cuando nos es impuesto, la vida es una esclavitud». Lo dijo Máximo Gorki, escritor y político ruso y fundador del movimiento denominado “realismo socialista”, uno de los pilares de la revolución de octubre de 1917.

He ahí la gran clave de la relación del hombre con el trabajo. Thomas Jefferson, a su tiempo, prefiere disociar la idea del trabajo con la suerte que muchos quieren adicionarle como desencadenante del éxito. “He constatado que cuanto más duro trabajo más suerte tengo” confiaba a los suyos el principal autor de la declaración de independencia de EE.UU. Alguien cuyo nombre está siendo requerido con frecuencia dado el impacto de la pandemia de coronavirus, Jonas Edward Salk, dejó un pensamiento que puede causar angustia. El desarrollador de la vacuna contra la poliomielitis consideraba que “la recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho».

Finalmente, quienes crean que su trabajo es su vida y que no la concebirían sin él, deberían reflexionar sobre lo que escribió sobre el trabajo Bertrand Russell, matemático, filósofo y escritor británico ganador del Premio Nobel de Literatura: “Un síntoma de que te acercas a una crisis nerviosa es creer que tu trabajo es tremendamente importante”.

¿O no es así?

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