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¡Sos un muñeco!

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Se puso candente la prematura interna en el Partido Colorado, unas internas que prometen en todo sentido ser de alto voltaje incluyendo las listas para el Congreso Nacional y las Gobernaciones.

El foco está entre los candidatos de la ANR para representar a los colorados en las elecciones generales del 2023. Por un lado, está el candidato cartista Santiago Peña, exministro de Hacienda, exmiembro del Directorio del BCP y actualmente ocupando un cargo como miembro del Directorio del Banco Basa.

Peña fue candidato para las internas anteriores donde salió vencedor el actual presidente de la República, Mario Abdo. Del otro lado está Hugo Velázquez actual vicepresidente del Paraguay. Fue diputado por el Departamento Central en dos periodos, fue agente fiscal en la década de los años 90 hasta el 2007, llegando a ser fiscal general adjunto de la IV Región y Chaco.

Peña tiene una imagen fresca y Velázquez pertenece a una tradición de político de base, ya que incluso fue presidente del Comité Juvenil y presidente de Seccional como antecedente en su CV político, mientras Santi Peña se afilió a la ANR un poco antes de candidatarse a las internas, siendo sus orígenes liberales. Lo tradicional y lo moderno se enfrentan en un escenario donde no está todo dicho, pero en el que ya se observan los relatos que se van a mantener durante todo el proceso.

A Velázquez lo acusan de adelantarse al periodo electivo como buscando incomodar desde el ámbito del TSJE, sumando a esto acusaciones vinculadas al ejercicio del poder.

En su defensa Hugo Velázquez arremete con un discurso sobre los liderazgos que se construyen y no se generan de forma artificial como lo dijese en algunas intervenciones el Diputado Hugo Ramírez “Los liderazgos se construyen, no se compran.

Una gerencia en una empresa no es lo mismo que el manejo de un gobierno desde el ejecutivo o desde un ministerio. El carácter se forja con la realidad de las dinámicas de las organizaciones. Tener a un empleado de alguien como presidente es como cuando el hijo vago del dueño de la empresa lo pone como gerente general, es para desastre.

Pero la imagen que quedó esta última semana fueron las declaraciones del mismo diputado que se transformaron en twitts y en caricaturas para algunos medios donde tuvo la oportunidad de repetir el mantra: «Lo peligroso es cuando una persona juega al banquero en la vida real y coloca a un muñeco como Ken, como presidente, pone en riesgo la democracia y los intereses de la ciudadanía en general».

Mientras desde las carpas Cartistas procuran poner en dudas la honestidad del candidato de Añetete desde el otro lado de la trinchera arremeten con una imagen que responde a lo que opina un sector del partido colorado que lo ve a Santiago Peña como un empleado y no como un líder político, un profesional carismático e inteligente con el perfil de gerencia para una multinacional, pero no para liderar un partido político o para ocupar el cargo de presidente de un país.

Sin bien la fi gura de los políticos tradicionales está desgastada y la clase política no tiene buena imagen, al no existir un outsider como lo fuese en su momento Horacio Cartes, volvemos a volcar la elección interna y una clase política que a diferencia de las generales el peso de los méritos propios suele tener más impacto que una imagen renovadora.

Santiago Peña ya no tiene la ventaja de venir de afuera de la política, ya fue ministro y fue candidato, ya es un político más y deberá buscar la forma de generar un contrapeso a esa imagen tan marcada de un líder sin independencia y vuelo propio.