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Rarezas en el sexo que debes experimentar

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Orgasmos más intensos, nuevas variantes dentro de prácticas ya establecidas y un placer desenfrenado son solo algunas de las aspiraciones de muchas personas a la hora de experimentar con nuevas sensaciones en sus encuentros sexuales.

¿Quién dijo que el placer tiene un límite fijado? El mismo se puede alcanzar de diversas maneras, pues no cuenta con una fórmula única para ser empleada. Una prueba de ello son algunas prácticas raras que pueden ser implementadas para saborear del clímax, sin recurrir siempre a las mismas actividades.

Lincy Acosta

La psicóloga colombiana y experta en sexualidad, Lincy Acosta, había publicado en su blog personal 4 rarezas sexuales que pueden ser aplicadas de manera satisfactoria, dentro de la búsqueda de un orgasmo diferenciado e intenso.

1. El edging
La técnica está centrada en magnificar el clímax de forma que pueda prolongarse por más tiempo, alcanzando un orgasmo enérgico y placentero. De acuerdo a la sexóloga colombiana, una pareja puede pasar de mantener relaciones sexuales de 10 minutos a encuentros de una hora, aproximadamente.

Llevarlo a cabo es simple: cuando tu pareja esté llegando al clímax, antes de alcanzar el orgasmo deben detenerse por algunos segundos. Esto desbloqueará varios niveles sexuales, que entre picos de excitación y relajación conseguirán un orgasmo más placentero que cualquier otro.

2. El beso Singapur
El beso de Singapur, también conocido como pompoir (significa “chupadora”), es una práctica sexual donde la mujer utiliza su vagina para estimular el pene como si lo estuviera succionando. Dicha práctica ha sido implementada desde la antigüedad y simplemente consiste en producir con la vagina un efecto semejante al de la boca durante el sexo oral.

Ellas deben utilizar los músculos vaginales para estimular la erección masculina, lo que desencadena orgasmos más intensos tanto para él como para ella. Artículos informativos aseguran que dicha técnica es sumamente difícil de ejecutar y requiere por lo general de una hora de entrenamiento diario por parte de la mujer.

3. La técnica del Bukkakke
Consiste en eyacular en grupo sobre el rostro de una mujer. La eyaculación facial es uno de los actos que más placer genera a los hombres, pues se trata de un pacto tácito en el que ellos se sienten como los dominadores, mientras ellas reciben el semen en su rostro y boca sin protestar, cumpliendo el papel de sumisas.

Sin embargo, el bukkakke va un paso más allá. Se trata de una práctica sexual que se origina normalmente con tres o más hombres, quienes eyaculan en el rostro de una misma mujer; ella recibe, consume y juega con placer con el semen de sus compañeros.

Es muy importante establecer algunas reglas que garantizarán que el encuentro sea satisfactorio para todas las partes. La primera es que quien reciba el bukkakke debe estar completamente de acuerdo y encontrar placer en este tipo de encuentro; recibir la eyaculación en el rostro constituye un diferente nivel de sumisión y por eso debe existir un expreso consentimiento dentro en la realización de la práctica.

Así también, se debe establecer si se puede llevar o no a cabo masturbaciones o sexo oral dentro de la práctica. Pese a ser catalogado como algo incómodo, el bukkakke solo representa un aspecto muy avanzado de los placeres del sexo en grupo.

4. La alineación coital
La técnica pretende hacer que toda mujer alcance el orgasmo, básicamente en la sexualidad académica; se le conoce como la posición sexual por excelencia, pues cumple con todos los principios necesarios para la consecución del orgasmo en ellas.

La mujer tiene que estar acostada y abrir sus piernas con sus rodillas dobladas en un ángulo de 45 grados y con la cadera perfectamente alineada al ángulo de erección del pene, él debe recostarse sobre ella, apoyando el peso sobre los brazos. En esta posición se consigue la estimulación perfecta del punto G con la punta del pene y la curvatura del glande del hombre.

Se consigue extra estimulación en el clítoris durante los movimientos coitales, la estimulación del ano por el choque de los testículos, además de mayor conexión entre la pareja porque le permite tener las manos libres para acariciar diversas zonas erógenas.