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Editorial

Los une el espanto

La comezón del séptimo año

Hace siete años, y un poco más, la alianza Frente Guasú-PLRA se rompió estrepitosamente. Y no por una simple pelea de alcoba, de esas que son más ruido que nueces y que generalmente terminan con una fogosa reconciliación. Aquello fue separación pura y dura. Fernando Lugo afrontaba un fulminante juicio político de los muchos con que lo habían amenazado sus adversarios desde que llegara a la presidencia en 2008. Este, en junio de 2012, iba en serio.

Como en todo juicio político por estos lares, importaban más los votos suficientes para revocar el mandato del Presidente de la República que la seriedad de los cargos en su contra. El por lo menos desprolijo manejo del desalojo de una propiedad rural invadida logró alimentar una carpeta fiscal en la Cámara de Diputados erigida en fiscal acusador. La tormenta informativa hizo el resto. Al fin y al cabo, 17 muertos no son moco de pavo. El burumbumbum puso en alerta de incendio al directorio del PLRA mientras Lugo y su primer anillo se sentían protegidos por la misión de cancilleres que la OEA comisionó a Asunción con una suerte de mensaje de advertencia. “Cuidado con lo que hacen o el Paraguay se va a convertir en un paria en la comunidad iberoamericana”. Sin que nadie lo nombrara, el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, encabezó una especie de pelotón de refuerzo para el luguismo acuartelado en el Palacio de López.

En tanto, el PLRA se declaraba en sesión permanente en Iturbe 936. El hoy dictador de Venezuela, paseándose como mastín enjaulado en la sede de Gobierno, intentaba abortar el juicio político haciendo un llamamiento a la casa militar, que terminó ignorándolo. Pero a la vez, hubo un teléfono cortado de Lugo y, sobre todo, de López Perito con Blas Llano que esperaba el telefonazo para hacer las paces. Nada de esto ocurrió. Aburrido, el directorio azul decidió liberar el voto de los senadores y soltarle la mano a Lugo. “Nos sacaron la escalera” diría más tarde López Perito. El resto ya se sabe.

¿Qué cambió desde entonces? ¿Se perdona la infidelidad? ¿Qué los mueve, el miedo a seguir en la dura llanura?

Tal vez el poema de J. L. Borges tenga la respuesta: No los une el amor sino el espanto…
Feo panorama para un horizonte electoral, con viejos fantasmas emergiendo de la niebla.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Juan Martínez, Fabrizio Meza, Lisandra Aguilar.

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