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«Los hospitales del Paraguay son depósitos de enfermos”

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«No damos más. Tenemos que parar 10 o 15 días. Que se enoje quien se enoje y que el gobierno reparta plata a los afectados. Ñamanombatama. Hay 2 mundos paralelos: el de los empresarios y el de los que ven los muertos», fueron las palabras del neumólogo del Ineram Carlos Morínigo con relación a la fuerte crisis sanitaria por la que atraviesa el país.

La cantidad de muertes por Covid-19 desde la llegada del virus a Paraguay supera el doble de los ejecutados, desaparecidos y exiliados durante la dictadura de Stroessner que duró 35 años, mientras que la lucha contra la pandemia duró solo un año y dos meses.
Sin dudas, cifras para alarmarse y volver a pedir camas, insumos, medicamentos, vacunas, trajes de bioseguridad, y un montón de falencias que siguen al descubierto, a la par que se sigue lucrando con la salud.

Hasta el pasado 21 de mayo, las estadísticas de Paraguay dicen que hay 4501 infectados por millón de habitantes y 111 muertes por millón de habitantes que representa el 2.5% de los infectados. Actualmente el país tiene 332.971 casos, 8360 fallecidos por Covid y solo se han vacunado a 259.096 de la población de la primera línea de combate y los adultos mayores.

La doctora, Rossana González, secretaria del Sindicato Nacional de Médicos, comentó que el país está ocupando uno de los primeros lugares a nivel regional en cuanto a casos de Covid y muertes por el virus y esto va a empeorar porque existen muchos pacientes internados, la mayoría no están en los lugares que deben y los hospitales que tienen que dar respuesta no están preparados para atender con excelencia.

“Muchos hechos van sumando para estar como estamos. No podemos entrar en una cuarentena por el problema económico que esto pueda causar, no hay control del protocolo y las vacunas no están llegando, estamos muy retrasados, incluso siguen muriendo médicos todos los días, ayer perdimos 2 médicos más, uno ellos de 30 y pico de años que había recibido la primera dosis de la vacuna”, señaló.

La doctora dijo que no se puede seguir escuchando de parte de las autoridades que se va a hacer lo que se puede, nadie habló de rechazar a ningún paciente en los hospitales, sino que les doten de mayor espacio, aquellos hospitales que se pueden habilitar se habiliten y se le dé una respuesta a la población.

“Queremos que los hospitales no sean un depósito de enfermos donde no se le pueda aplicar las medicaciones ni hacerles los estudios pertinentes. La mayor parte de los hospitales no están preparados, no tenemos tomógrafos ni reactivos para el seguimiento, los pacientes siguen comprando sus medicamentos y cuando llegue el punto que no puedan más y que los médicos y el personal de enfermería no tengan todo a su alcance, los resultados serán horribles”.

González afirmó que si Paraguay sigue por este camino, las muertes van a duplicarse y se perderán más personas. “Esa es la realidad que nos espera sin vacunas, sin posibilidad de priorizar el trabajo y redireccionar el dinero porque dinero hay en el país, pero está redireccionado a áreas que no se necesitan, y estas personas no son capaces de ceder este dinero al bien común de la población”.

Por otro lado, explicó que se hablan de restricciones en el país, pero el servicio público sigue de la misma forma, no vieron alternativas para que la gente no se aglomere. Afirmó que el Hospital de Barrio Obrero que está a cuadras del Ministerio de Salud, del Palacio de Gobierno, del Palacio de Justicia, y hoy está colapsado.

“No se previó la atención de pacientes respiratorios en un Hospital General, crearon una carpa prestada, la familia se la pidió el año pasado y nos quedamos sin plan B. Se usaron las urgencias que son salitas improvisadas de 2×2 y 4×4 donde existen 8 pacientes y la capacidad de atención los profesionales está sobrepasada”, detalló la doctora.

LA OTRA REALIDAD
González aseguró que se sigue atendiendo a la gente con problemas respiratorios, además hay que hacer control ambulatorio para las personas que no tengan criterio de internación, extraer la sangre para mandar al laboratorio, hacerle la medicación, llamar a un hospital para derivar pacientes constantemente, y la cantidad de médicos no da abasto.

“No hay capacidad, por eso los familiares entran a la sala con toda la libertad del mundo, sentados al lado de sus pacientes, sin equipos de bioseguridad, luego se van a la despensa, al supermercado, a sus casas, y el virus se sigue propaganda”.
También hay una lista de espera de 250 pacientes, pero no es transparente, no es pública, los médicos no saben quién sigue, muchos esperan 15 días y otros esperan 2 días, por eso mencionó que los criterios de quiénes entran y quiénes no se deben esclarecer para que haya transparencia y que no se manche la situación con corrupción.

“Independientemente del hecho de que tengan que salir para sobrevivir, les pido a todos que se sigan cuidando, y si llega la edad de vacunarse, que lo hagan, porque existe cierto rechazo. Las personas deben organizarse en comunidades y ver qué se puede hacer por ese hospital más cercano. Los médicos y las enfermeras no son culpables de la situación, sino el sistema corrupto y por eso necesitamos apoyo”, concluyó la especialista.