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EL CANDIDATO
jueves, mayo 6, 2021
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Asunción

Fundacionismo extremo
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El exabrupto del senador Fidel Zavala encendió un reflector sobre el abigarrado universo de las denominadas organizaciones no gubernamentales que pesan anualmente sobre el Presupuesto General de la Nación. No hacemos nuestros los calificativos del legislador pero sí el impulso generado para repasar este capítulo generalmente soslayado a la hora de calcular gastos y conciliarlos con los ingresos.

En enero del año pasado, la Comisión Bicameral de Presupuesto tenía inscriptas 122 “organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro” con un gasto total, a esa altura, de Gs. 41.175 millones . Fuimos tomando al azar algunas de las entidades y este es el resultado, por supuesto, incompleto.

La Fundación Gabriela tiene asignados Gs. 320 millones en el PGN. Su objetivo es “ayudar a la formación integral de personas que no disponen de los medios necesarios para cumplir sus sueños”. Como parte de esa búsqueda, hicieron una gala benéfica en el Talleyrand Costanera, uno de los restaurantes más caros.

También se sostiene al (sic) Ministerio Internacional Portal del Cielo y Casa de Dios que proclama en su presentación, en letras capitales, “evangelizar, afirmar, disculpar, enviar; bienvenidos al año de la doble honra”. El contribuyente destina a esa entelequia Gs. 150 millones… religiosamente.

Luego está la Fundación Investigare, que cuesta al país otros Gs. 100 millones y cuya misión trataremos de describir lo mejor posible. Fuente, Facebook: “mejorar las habilidades en las normas APA para citar textos elaborando citas y referencias automatizadas”. Está claro, ¿verdad? Podríamos seguir largamente repasando el centenar largo de organizaciones no gubernamentales sostenidas por el Gobierno.

No cometeremos la necedad de desconocer el papel gravitante que cumplen muchas de ellas, especialmente en el área de la salud, apoyando a sectores vulnerables que están fuera de la medicina privada y mal atendidos por la pública. Pero tampoco caeremos en la ingenuidad de dejarnos impresionar por la palabra “fundación” detrás de la cual se parapetan, dinero público de por medio, objetivos disparatados.

Cada uno es dueño de gastar su plata como le parezca para financiar aventurillas sociales buscando lustres personales. Pero del bolsillo del ciudadano contribuyente, ni un guaraní.

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