EL CANDIDATO
miércoles, abril 14, 2021
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Asunción

Conducta infantil
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Tenemos que ocuparnos otra vez de los diputados quienes, no teniendo nada más urgente que hacer, se encargaron de tirarle baldes de mierda al representante local de la Oficina Sanitaria Panamericana al cual le “retiraron su confianza”. Lo más pavo de todo este aparatoso pronunciamiento son los argumentos esgrimidos que terminan definiendo la nada misma de que están llenos -si se permite la paradoja- los cráneos de muchos legisladores. El proponente, que se luce por iniciativas altamente insustanciales, alegó que el Paraguay es el único país que no recibió cantidades importantes de la vacuna a diferencia de los países vecinos “que ya van por la segunda y hasta tercera entrega…”. Infantil y tonto, para ser indulgentes. ¿No les dice nada, a los honorablos y honorablas, esta descripción?

Si es cierto que los países vecinos ya recibieron muchas vacunas del fondo COVAX no será por mera casualidad sino porque sus autoridades sanitarias les habrán estado encima, no a los representantes locales de la OPS, sino a los que “cortan el bacalao” en esa organización, es decir, su directora Carissa Etienne, su subdirector Jarbas Barbosa a cargo del denominado “fondo rotatorio para la compra de vacunas” o a otros funcionarios de ese rango. Esos países vecinos, nombrados por el diputado proponente, no se habrán quedado sentados a esperar el maná sino que habrán llamado tres o cuatro veces por semana hasta lograr resultados. Porque entre países, subregiones y dependencias varias, la OPS tiene 51 clientes tironeándole el saco todo el día demandando vacunas.

Sugerimos a los señores legisladores que dejen de perder el tiempo hostigando a funcionarios de cuarto o quinto rango y concentren su función de supervisión y control en la gestión que llevan a cabo el Presidente de la República, el ministro de Salud, el de Hacienda y todos los funcionarios de rango suficiente para intervenir en la compra, recepción y administración de las vacunas. Hasta ahora, los resultados de esa gestión son de una pobreza que avergonzaría a la administración menos exigente del planeta.

Dejen de buscar culpas en lugares equivocados. Eso es infantil, inconducente y demostrativo de la mísera carrocería política de que hace gala gran parte de los honorablos y honorablas que calientan sillas en el Congreso. Tienen cosas mucho más importantes y urgentes que hacer.

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