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EL CANDIDATO
jueves, mayo 6, 2021
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Asunción

Volvemos al papel
V

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Más de tres meses de ausencia del papel es mucho tiempo incluso para un medio joven como El Independiente, que ha logrado establecer con sus lectores un vínculo muy fuerte. Así que el retorno al impreso que hoy inauguramos responde bastante a ese síndrome de abstinencia evidenciado por nuestros seguidores.

El retorno al papel es un homenaje a esa generación que se formó en un medio integrado totalmente por productos impresos, desde los documentos personales hasta el último libro leído, revistas, periódicos y las mil y una formas que el papel toma en el trabajo diario de las personas.

Quienes crecieron en ese ambiente asumen la embestida del mundo digital como una realidad inevitable pero se resisten a la vez a perder su relación con ese soporte que ha rodeado su existencia desde su infancia.

Una biblioteca de libros impresos, por modesta que sea, es un organismo vivo, palpable, que contiene además cosas que el lector ha ido dejando en cada uno de los libros, folletos, revistas de colección o impresos de todo tipo. Abrir un libro es como una liturgia para la cual el lector se prepara, buscando el momento propicio del día para iniciar esa relación incomparable del libro y el lector.

Lo mismo ocurre cuando esa ceremonia se traslada al diario que se recibe cada mañana, un mensajero material con textura, color y hasta un olor perfectamente definido, mezcla de tintas de impresión y bobina de papel prensa recién abierta. Esta ceremonia es registrada por el inconsciente, no es un acto voluntario y, por ello, tiene más fuerza en el tiempo de la que podríamos imaginar. Por eso el lector del diario impreso termina extrañándola sin entender muy
bien el origen de ese sentimiento.

Y no estamos fantaseando ni jugando a la psicología barata. Un portal español identificó las razones por las que los lectores prefieren el libro impreso. Y lo confiesan en primera persona: Me gusta guardarlos y poder compartirlos, me gusta el tacto de las hojas, me gusta su olor, me gusta señalarlos y marcarlos sobre papel, me gusta ir a la librería y me resulta más fácil concentrarme.

Cada uno de esos “me gusta”, aunque suene a emoticón digital, puede ser trasladado al lector de periódicos impresos, una especie en evolución, no en extinción como se predijo tantas veces.

Desde luego, los nativos y naturalizados digitales seguirán disfrutando del portal en Internet de EI, que no cesa de sumar adeptos.

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