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Inversiones paralizadas

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Frente a Villa Florida, el rio Tebicuary tenía ayer 2,60 metros de altura luego de haberse arrastrado durante meses cerca del cero hidrográfico. Como sociedad primitiva que somos, seguro que obraremos como de costumbre, es decir, aprovechar la abundancia de agua mientras dure. Después, iremos viendo. Todavía pasará un tiempo antes de que la fauna ictícola -los peces- se recupere y vuelva a dar de comer a quienes viven de la pesca. Porque a las autoridades ambientales les preocupa mucho más los que se dedican a la extracción que quienes invierten para producir un alimento básico como el arroz, por ejemplo. 

A raíz de la crisis hídrica provocada por la sequía, el MADES ordenó el 3 de marzo a las fincas arroceras de la zona la suspensión de la toma de agua del rio Tebicuary y el retiro de los equipos de bombeo. Una farragosa resolución de ocho páginas abundante en jerga ambientalista puso en pausa uno de los complejos agroalimentarios más tecnificados del país y en el cual se llevan invertidos millones de dólares.

Las bajantes y crecidas frecuentes son una marca de fábrica del río Tebicuary. Quien viaje con frecuencia por la ruta I se encontrará un día con el agua rodeando Villa Florida y dos meses después, bancos de arena e hilos de agua en vez de un río caudaloso. Los productores que trabajan en base al agua que lleva este río tienen que adaptarse permanentemente a su genio cambiante. Tal vez por eso, algún cerebro despierto de una administración muy, muy anterior a ésta le pidió al servicio de cooperación de Japón que estudiará la viabilidad de un canal de regadío con toma en el embalse de Yacyretá en base a tres objetivos: actualizar el plan maestro del proyecto de irrigación y drenaje del área adyacente de la represa, la mitigación del problema de falta de agua sobre el Tebicuary y el desarrollo de agricultura con riego para los pequeños productores en el área de la ruta 8. La EBY gastó en el arranque del canal US$ 50 millones hasta que los ambientalistas metieron la nariz y paralizaron todo. Ni plan maestro, ni trasvase al Tebicuary ni agricultura bajo riego. El MADES no está para eso, pero sí para cerrar emprendimientos productivos. ¿Pérdida de inversiones, cierre de mercados, lucro cesante? Ese no es el lenguaje que se habla en la burocracia que, sequías, inundaciones, tornados o ventiscas, igual cobra su sueldo. 

Es difícil saber que causa más daño al país, la sequía o los asnos que desbordan la función pública.

Equipo Periodistico
Equipo Periodistico
Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, John Walter Ferrari, Víctor Ortiz.
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