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¿Hasta dónde se puede llegar solo con provocar?

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Más allá de la típica llegada al clímax, un elemento novedoso puede reinsertar una mayor satisfacción: la negación constante del orgasmo. Aunque parezca injusta la idea, en realidad la interminable sensación de un placer inalcanzado, podría acumular hasta un límite extremo las ganas de venirse, hasta generar una explosión satisfactoria.

La inminente llegada al clímax puede representar un objetivo directo para más de una persona, por la intensidad de los placeres, el disfrute satisfactorio y la sensación de acariciar el cielo a través de un orgasmo que se va apoderando de tus sentidos.

No obstante, más allá de lo que parece, alargar la llegada a ese punto final podría llegar a convertirse en un aspecto mucho más placentero, principalmente debido a la intensificación del deseo, provocada por la provocación continua a tu pareja que al final terminará suplicándote el orgasmo.

A esto se lo conoce como “tease and denial”, que puede traducirse en “provocación y negación”, y de acuerdo a la comunicadora española especialista en sexualidad, Noemí Casquet, esta es una técnica enfocada principalmente en aumentar la tensión sexual en la pareja.

La misma también se considera como una práctica de intensidad dentro del BDSM, donde se desarrolla una lucha de poder entre las dos partes involucradas. La persona que domina lleva al máximo del límite a su sometido/a.

Aunque estos tipos de negación del orgasmo tienden a ir más al lado sadomasoquista, especialmente cuando se incluyen dispositivos de castidad y dinámicas de poder, en realidad no siempre corresponde únicamente a este caso, pues la negación del orgasmo no tiene que operar dentro del marco del BDSM tradicional.

Algunos prefieren tomar un enfoque moderado, espiritual y tantra para la negación del orgasmo. De hecho, existe una forma particular y muy popular de negación total del orgasmo llamada Karezza. La técnica implica igualmente negar orgasmos para ambos (dominante y sumisa) en lugar de que uno tenga el control del otro.

Noemí Casquet

BUENA INTRODUCCIÓN
Muchos piensan que el tease and denial se resume en dejar a la pareja en el limbo orgásmico, a través de una penetración típica o incluso la masturbación mutua. Sin embargo, hay muchas otras zonas del cuerpo susceptibles de sentir placer, con las que puedes tener suplicando a tu pareja; recorrer estas zonas de manera previa podría llegar a intensificar el momento final en el cual tengas pidiendo más a tu pareja.

El sexoterapeuta Ian Kerner animó a las parejas en la página web española Huffpost a dejar que aumente la excitación por encima de la cintura: abrazos, caricias, besos en el cuello y decirse al oído las fantasías sexuales de cada uno antes de ceder a la tentación.

“Muchas mujeres se quejan que su pareja pasa muy rápido a la estimulación directa del clítoris y eso es algo que a veces les molesta o también podría llegar a causarles mucho daño si aún no están suficientemente excitadas”, indicó el experto.

A decir de los expertos, si se invierte un tiempo en intercambiar gestos más sensuales que sexuales, se consigue una excitación sincronizada, creando a la par una atmósfera positiva e irresistible para dos cuerpos hambrientos de placer. En este sentido, las provocaciones son muy importantes porque cuando una persona no puede tener lo que quiere, se va intensificando hasta el máximo su deseo.

Muchos encuentran que la tensión sexual extrema que crea la negación al orgasmo, realmente aumenta la excitación y la liberación final. La técnica puede extender los juegos previos y ayudar a aumentar la libido para aquellos con impulsos sexuales más bajos, aparte de generarse también la sensación de una mayor intimidad con en pareja y sentirse más presentes y conectados durante el sexo.

CÓMO PRACTICARLO
(De acuerdo a Noemí Casquet)
– Con total seguridad, debés inmovilizar a la persona sometida.
– Debés estimular al máximo a tu pareja y cuando esté a punto de venir, pará levemente con la estimulación, manejando la frustración con cuidado para que no generes hastío en lugar de placer.
– El secreto final está en repetir todas las veces que quieras la técnica, con diferentes movimientos o estilos, hasta lograr que la persona termine por suplicarte la llegada al orgasmo.