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Un paso adelante
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Enfrentando juntos a un enemigo que nos desafió a todos

Ya sabemos -al menos en grandes números- el estrago que ha causado y sigue causando el COVID19. Las estadísticas se renuevan a diario y no paran de provocar sorpresas. Costará mucho cerrar heridas, rehacer lo destruido y encaminar un futuro con el principal componente que lo sostiene: la esperanza.

Siempre dijimos que entre las áreas más alcanzadas por la pandemia, la cuarentena y la parálisis, la educación ha sido la más afectada, con millones de niños y adolescentes como principales victimas. La onda negra de desesperanza se hizo más intensa a fines de 2020 y se renovó con el ciclo escolar 2021, con una educación presencial casi nula y su versión a distancia con resultados inciertos y poco cuantificables. Nos hemos preguntado una y otra vez cómo saldríamos de este fondo depresivo, cómo haríamos para restañar en el universo escolar las profundas heridas dejadas por una plaga que sólo ahora parece retroceder.

La salida empieza a vislumbrarse a través de una propuesta articulada en el ámbito del Ministerio de Educación y Ciencias y que se titula “Aprendamos juntos. Voluntarios por la educación”. El eje central de la iniciativa plantea la idea de que es tan grande el estrago dejado por dos años de virtual inactividad en las aulas que ahora, más que nunca, debe cobrar sentido aquel concepto de “comunidad educativa”, la que componen la escuela, los maestros, los estudiantes y la familia. La realidad se impone con toda su dureza. La pandemia y la cuarentena, promueve el proyecto, ha dejado en evidencia “la existencia de brechas socioeconómicas, el acceso limitado a internet en el territorio nacional, la poca disponibilidad de materiales impresos y la ausencia de dispositivos tecnológicos en muchos hogares, elementos que condicionan la prosecución de las clases en la modalidad a distancia”. ¿Cómo enfrentar esta realidad? El voluntariado es el camino, al constituirse, dice el proyecto, “en una herramienta social de construcción de una conciencia ciudadana para el desarrollo nacional que contribuya a formar un capital social para lograr una sociedad efectivamente solidaria y equitativa”.

¿Qué lugar ocupan los ciudadanos en esta idea innovadora? Central y protagónico. Lo iremos viendo en siguientes entregas. Porque creemos que es un paso en la dirección correcta, que nos invita a pasar de las preguntas y de la incertidumbre hacia un campo de acción por completo nuevo y desafiante.

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