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Serrat se retira: ¿Hay que creerle?

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Cristian Nielsen

En los corrillos artísticos de la Argentina hay un dicho: “Más largo que despedida de Chalchalero”. Iniciado en el folklore en 1949, el cuarteto atravesó toda la mitad del siglo XX cantando sus chayas, chacareras y zambas no solo en su país sino en recitales en todo el mundo.

En 2001 anunciaron su despedida definitiva de la música que se concretaría dos años más tarde, luego de una larguísima serie de recitales y conciertos tanto solos como acompañados por connotadas figuras del canto local y mundial.

En una de esas andanzas se alinearon los planetas y los cuatro salteños fueron quinteto con Joan Manuel Serrat, un catalán impenitente adorador de todo lo argentino. Juntos cantaron “Zamba del grillo” y desde entonces conservaron una amistad que perduró incluso luego de que el cuarteto fuera disgregándose tras la desaparición física de sus integrantes.

Ahora, el que se despide es Serrat. ¿En serio?

“CANTO POR NECESIDAD” – Difícil de creer. El Nano Serrat tiene 77 años pero en el escenario la edad parece borrarse. El fenómeno se comprende si ponemos atención a lo que le dijera un día al periodista que tal vez más veces lo haya entrevistado, Carlos Ares, al preguntarle por cierta cancioncilla escrita por el Nano a una militante montonera de los ’70: “…llegué a escribirla como sucede con casi todas mis canciones, por necesidad”.

Serrat jamás calló, en su largo camino por la música, ninguna de sus necesidades. Una de ellas, cantar en catalán, su lengua materna. Hubo un confuso episodio en 1968 cuando la TV pública española -en pleno gobierno franquista- debió seleccionar un tema para el Festival Eurovisión.

El Nano participaba con Los Titiriteros, pero TVE se decidió finalmente por La,La,La. Y cuando quiso grabarla en catalán en Alemania, la discográfica dueña de los derechos le cerró el paso.
Serrat es, esencialmente, un exiliado, incluso cuando está en España. Creció en su hogar de Poble Sec, Barcelona, escuchando a su padre hablarle de Gardel y cantando tangos.

“Era malo de verdad -rememora el Nano- pero cantaba con mucho sentimiento. También mi madre cantaba mientras hacía las cosas de la casa. Ella era de cantar y llorar por los muertos de la familia en la guerra”.

Que no fueron pocos. Durante la guerra civil de 1936 a 1939 murieron más de 500.000 españoles. Mire si no habría muertos que llorar.

CATALAN Y UNIVERSAL – Serrat eligió muy pronto lo que sería. Se recibió de perito agrícola (que aquí se denominaría ingeniero agrónomo) en 1965 al mismo tiempo que tocaba la guitarra integrando Els Setze Jutges (literalmente, los dieciséis jueces), un conjunto bastante heterogéneo de aficionados a la música cuyo objetivo principal fue asegurar el nacimiento de la “nova cancó” y “normalizar el uso del idioma catalán en el mundo de la música”.
En ese clima nació “Una guitarra”, su primera canción, hace 56 años:

Me la van regalar quan em voltaven
somnis dels meus setze anys, encara adolescent,
entre les meves mans que tremolaven
jo vaig prendre ben fort aquell juguet.

Me la regalaron cuando me rondaban,
sueños de mis dieciséis años, todavía adolescente;
entre mis manos temblorosas,
agarré con fuerza aquel juguete.

Aquel fue el arranque de una carrera coronada con 46 álbumes discográficos, incluidos 13 recopilatorios y 7 de tributo a su trayectoria, sobre todo a su porfiada lucha por dignificar todo lo que de catalán tiene España.

¿NO VA MÁS? – La pandemia no perdonó a Serrat, como no lo hizo con nadie. Después de una inactividad forzosa, el Nano vuelve a los escenarios con su “El vicio de cantar 1965-2022”, una cadena de conciertos que empezará en Nueva York y terminará en Barcelona.

Lo imposible de predecir es si esa será una despedida de la música. ¿Cómo podría hacerlo si se ha pasado la vida habitándola para disparar desde allí sus dardos contra la injusticia, la inequidad, la discriminación? Si nada está resuelto decía a un periodista:

“No entiendo de qué coño pueden estar eufóricos (los políticos) cuando no hay nada resuelto en este mundo. Las desigualdades son cada vez más notorias, la insolidaridad es cada vez más justificada. Cuando el mundo vive una política de sálvese quien pueda, yo no creo que ésta sea la mejor fórmula para educar a nuestros hijos, con estas ideas”.

Serrat tiene 77 años y dice que va a retirarse de la música. ¿Hay que creerle? Sobre todo porque queda pendiente el interrogante de si la música va a permitirle que se retire de ella.