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EL CANDIDATO
domingo, junio 13, 2021
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Presencialidad
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Cuando el aula es algo más que rutina educativa En países en los que la educación es cosa seria, un tema central es la presencialidad en las aulas.

Días atrás, The New York Times abordaba el delicado -para los EE.UU.- asunto de la gratuidad y obligatoriedad desde el preescolar hasta el nivel universitario. El enfoque también cobró actualidad en Argentina, en donde han entrado en conflicto el Estado federal y el gobierno autónomo de la Ciudad de Buenos Aires. La pandemia cerró las escuelas en todo el mundo durante las primeras semanas de impacto. Pero muy pronto y gradualmente según cada país, los niños y adolescentes volvieron a las aulas al comprobarse que la escuela, regulada por protocolos muy precisos, es un sitio de casi nula propagación del virus.

Lo que hizo el COVID, además, es poner de relieve uno de los aspectos cuya importancia estaba sobreentendida: el efecto ordenador de la escolaridad en la vida de las personas. Es sabido que cuando una familia cambia de residencia, no sólo se ocupa de buscar una vivienda apropiada y calcular el tiempo de traslado hacia y desde el lugar de trabajo. También se asegura de estar en la mayor cercanía posible de la escuela o colegio al que deban ir sus hijos, hecho alrededor del cual se organiza la rutina diaria de los padres quienes gozan de la tranquilidad de saber que los niños están en clase, seguros, ocupados y dentro de un horario preestablecido. Esto les permite asumir responsabilidades fuera del hogar que de otra manera habrían quedado fuera de su alcance, por lo menos a uno de ellos.

Esto es precisamente lo que vino a quebrar la pandemia. Uno de los padres -casi siempre la madre- debió resignar su trabajo para encargarse de los niños, tema que se agrava dramáticamente cuando se trata de madres solteras, o parejas separadas, que no tienen cerca a nadie que pueda alivianarles una obligación tan intransferible.

Lo esencial de la educación presencial cobra mayor relevancia cuando las capas sociales más vulnerables no pueden reemplazar el aula por la educación a distancia al carecer de conectividad a internet y dispositivos, ya se trate de PCs, tablets, laptops o smartphones. La escuela es también, para este considerable segmento de la población, un almuerzo seguro, en no pocos casos, la única comida importante del día.

Aquí, este tema queda relegado de un plumazo y reemplazado por nada.

Muy grave.

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