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La ley del hielo y su relación con la toxicidad

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Un frío silencio se hace presente en medio de dos personas, calando hasta los huesos por su pesadez casi palpable. A él se le suma su compañera la indiferencia, para terminar ahogando en el desespero a la pareja que, por orgullo o ganas de demostrar algo, quedan inmiscuidos en la dolorosa y poca constructiva “ley del hielo”.

Esta actitud llevada a cabo en más de una ocasión se desarrolla muchas veces cuando se avecina una pelea dentro de una relación, dejando a una de las partes con un enojo suficiente como para dejar de hablar a la otra persona.

La doctora en Psicología Lisa Aronson Fontes, intentó ejemplificar, en un artículo publicado en Psychology Today, por qué este silencio se trata de un comportamiento realmente abusivo y controlador. Hablando hipotéticamente de un hombre que constantemente aplica la ley del hielo con el objetivo de “castigar” a su pareja cuando está con otros hombres, la profesional explicó los niveles extremos de esta actitud.

“Muchas personas cortan emocionalmente a sus parejas para herirlas, castigarlas o manipularlas. Algunas personas incluso se niegan a reconocer la existencia de sus parejas durante horas, días o semanas, haciendo que éstas se sientan como si fueran de alguna manera menos que humanos, como un fantasma”, destacó en el artículo antes mencionado.

QUÉ SE LOGRA CON LA ACTITUD

“El objetivo de la ley del hielo es castigar con el silencio, evitando todo tipo de comunicación, para que la persona se sienta ignorada y lastimada por estas actitudes”, señaló el psicólogo clínico, Iván López.

El especialista destacó que, evidentemente, cortar la comunicación o evitarla tendrá efectos negativos en el relacionamiento de la pareja, pues la comunicación es una herramienta que a través del diálogo forma parte de una de las bases para construir un vínculo afectivo amoroso sano.

“No es sano normalizar este tipo de conductas, ya que también forma parte de una clase de violencia en la pareja y podría ser signo de abuso emocional”, aseveró el psicólogo. Así también se puede llegar a hablar de un tipo de dependencia emocional por una de las partes, esto debido principalmente a la búsqueda de aprobación para sentirse “valiosos” o “seguros”.

Por otra parte, López citó que, como todo se desarrolla a través de un vínculo amoroso, las consecuencias la sufrirán ambas personas, pues al no poder comunicarse, no se expresan los sentimientos, generando malestar en ambas personas y añadiendo sensaciones como angustia, resentimiento y tristeza.

“Cuando este tipo de actitudes o conductas se presentan frecuentemente y forman parte de la dinámica de la pareja, es importante acudir a terapia en conjunto para mejorar el relacionamiento y empezar a comunicarse de una manera más sana”, puntualizó el licenciado.

Por ello, acotó el profesional, es importante generar espacios de diálogo en la pareja, desde una actitud más adulta y responsable, hasta un punto en el cual ambas personas puedan expresarse y escucharse mutuamente. No es recomendable dialogar enojados, porque las expresiones se dan de manera impulsiva y es mejor esperar que pase el enojo para entablar un diálogo.

CARACTERÍSTICAS TÓXICAS
La psicóloga María Esclapez, especialista en terapia de parejas y sexología clínica, enumeró algunas de las formas más comunes en que una persona aplica la ley del hielo:
– Finge que no escucha a la otra persona.
– Cuando acepta haber escuchado, no responde o lo hace con monosílabos.
– Niega que haya algún problema, que se sienta mal, que algo le haya molestado, etc.
– No responde llamadas ni mensajes o lo hace cuando ha pasado mucho tiempo.
– Pasa por alto lo que la otra persona le cuenta, pide o necesita, mostrando desinterés.
– Evita el contacto visual y físico, como si la otra persona fuese invisible o no existiera.
– Elude las actividades sociales con la otra persona, e incluso deshace planes acordados con anterioridad.
– Se da cuenta del desconcierto y el sufrimiento del otro debido a su modo de ignorarlo, y pese a ello se mantiene en su actitud.

Es así como, más allá de pensar que se trata de un simple enojo momentáneo, aplicar la ley del hielo consiste en una actitud agresivo-pasiva y una forma de abuso emocional, que tiene importantes efectos negativos no solo sobre la persona que la sufre, sino también sobre la propia relación entre ambas.