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La Asunción escondida y olvidada

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En 1960, en el Bañado Sur, nacía un populoso barrio asunceno con la inauguración de una capilla y una pequeña escuela. Se trata de Santa Ana, que hoy ya tiene 17 mil habitantes y se ha vuelto  uno de los lugares que más necesita de ayuda para cambiar el rumbo de las nuevas generaciones.

La falta de transporte, los malos olores y proliferación de alimañas e insectos, los desagües de agua que desembocan en la calle y la indigencia de familias que sobreviven a partir de lo que obtienen del basural, son algunas de las problemáticas evidentes que año tras año siguen sin ser resueltas y ante las cuales los políticos dan la espalda. Un equipo de este medio se acercó hasta la zona para conocer la realidad de sus pobladores. 

Norma Cuevas nació y creció en el barrio. Confiesa que su mayor anhelo es lograr el cambio para su gente. Actualmente, es presidenta de la Comisión “Vecinos Unidos 36” y comentó que la necesidad más urgente es que lleguen más policías a la zona, ya que la zona se llena de personas adictas al crack y es importante la protección ante el inminente peligro.

“No podés ir a la despensa, a los niños no podés enviarle a ningún lado. Es un peligro mortal. Dicen que el barrio es una bomba y es cierto que necesitamos más cámaras, iluminaciones, por ejemplo, en la zanja no tenemos iluminación y los chespis están sentados desde la mañana”, mencionó la pobladora de Santa Ana.

La pobladora agregó que los candidatos llevan alguna que otra ayuda en épocas de campañas, pero eso se termina cuando pasan las elecciones. “Yo vivo sobre la zanja y hay una cantidad enorme de basura, necesitamos tractores, cuadrillas de limpieza. Los niños que crecen van a ir necesitando de nosotros y si no damos importancia a esto, ¿Qué enseñanza les vamos a dejar?”.

Otro problema que afecta al barrio es la inundación en tiempos de lluvias. Norma contó que recientemente unos políticos llegaron a hacerles el muro de contención y por ahora descansaron de la inundación. “Para eso están los candidatos, necesitamos que vengan, nos visiten, que nos pregunten qué necesitamos. Estamos al pendiente, esperando una ayudita que no nos viene mal”, dijo la presidenta de una Comisión Vecinal.

Por otro lado, hace falta un centro de ayuda a los adolescentes, ya que muchos caen en la delincuencia y terminan en correccionales en lugar de tener una oportunidad para estudiar y planificar su futuro. 

“Yo quiero que Santa Ana cambie, que sea el mejor barrio, dar un buen nombre, que la gente diga “wow cómo cambió”. Las autoridades deben tener interés por su gente porque nosotros somos los que les mantenemos en su lugar, ya que por votación de la gente están ahí”, señaló Norma.

EL ABANDONO DE LOS POLÍTICOS

Ramón Cuéllar es otro poblador de este populoso barrio, quien contó que cuando pasan las votaciones y se acercan a esos políticos que un día les prometieron mejoras para Santa Ana, éstos les dicen que pagaron su voto y que no les deben nada a la gente.

“Te cierran la puerta en la cara, no solo concejales, también senadores y diputados. Nosotros pedimos arreglo de calles, fluorescentes del alumbrado público, llegaron 7 u 8 candidatos, pero ninguno ayudó”, recordó. 

Para Cuéllar, Santa Ana puede cambiar si se organizan como comisiones vecinales, que se encarguen de las criaturas en caso de enfermedad o maltrato ahora que hay muchos huérfanos del Covid.

A decir del poblador, solo hasta los 30 años la gente del Bañado tiene empleo, más de esa edad, no servís, y las personas mayores son las que más necesitan trabajo porque tienen que pagar agua, luz, alimentar a sus familias.

“Sí llegan capacitaciones al barrio, pero la gente no toma interés por la falta de información que existe “, apuntó.

Un problema social importante de la zona es el consumo de drogas y el embarazo de niñas y adolescentes, pero no hay apoyo del Gobierno para cambiar lo que sucede. Los adultos mayores también deberían cobrar la pensión por parte del Estado, pero nadie está encargado de ellos, de ver quiénes necesitan ayuda, muchos perdieron sus hijos o parientes que les mantenían a causa del Covid.

“Los recolectores trabajan desde la mañana hasta las 12:00 y ganan G. 7 mil por día, y no alcanza ni para el pan que está G. 9 mil el kilo ahora que subió la harina”.

Otra preocupación de Ramón es el proyecto de Franja Costera, ya que todos están en una incertidumbre. “No sabemos si debemos pagar impuesto inmobiliario, lo que el Gobierno nos va a hacer, siempre hacen la cagada y dicen que fue un error de computadora, pero luego tenemos nosotros que pagar lo que el error de computadora a ellos les llena el bolsillo”, afirmó.

Hay una frase que le encanta a Ramón: “Cuando el pueblo es más pobre, tiene más posibilidad de gobernar el corrupto”, por eso, él piensa que depende del pueblo que el candidato sea ágil, dinámico y que quiera ver el progreso.

“Ojalá existan más políticos honrados porque cuando hacen algo por la gente le recuerdan y ahí les hacemos inmortales y cuando trabajas con alguno de ellos y vas casa por casa y te preguntan cuál es tu candidato, y ya tiene fama de haber trabajando por el bien de la gente, las familias te abren las puertas para escuchar las propuestas de ese candidato, pero sí no es así, te dicen que es un corrupto y que no quieren saber nada”.

LAS PROMESAS PARA OCTUBRE

Ramón contó que estaba revisando los boletines y en uno de ellos vio que en los primeros meses tenía como plan el de apoyo a comisiones vecinales, pero al cierre de campaña lo eliminó y resaltó el de abrir perreras.

“Un perro es más importante para los concejales que el hecho de que nos podamos organizar para que el pueblo progrese, cuidar para que no roben en las escuelas, en el Hospital de Barrio Obrero, por ejemplo, no hay sillas de ruedas, camillas desarmadas, y si hay comisiones vecinales que se dediquen a la salud van a trabajar para que esto se pueda mejorar, y no será necesario la aparición de organizaciones sociales que se mal utilicen para lavado de dinero”, concluyó el poblador de Santa Ana.

LA HISTORIA DE MODESTA

Modesta Alfonzo es pionera del Barrio Santa Ana, llegó con sus padres del barrio Sajonia, se ubicaron cerca del río Paraguay en México y 30 proyectadas, donde no existía nada y comenzó la dura tarea de construir primero su casa, después el barrio y luego la conectividad del lugar.

Difícil era pensar entonces en medio de las Salamancas, los cursos hídricos y los zanjones, que ahora existirían casas, y calles. Modesta Alfonzo fue visionaria como sus vecinos, soñadores que trabajaron para crear comunidad, juntándose en comisiones vecinales transformaron las taperas y yuyales en caminos, puentes, empedrados. 

El remozado cauce del arroyo Paraguarí de muros y franja de seguridad protectora, da un nuevo sentido a la comunidad, pero se llama a la conciencia de la ciudadanía a no arrojar desperdicios y basuras al lecho del arroyo.

“Lo más urgente que necesitamos es que se continúe el muro de contención y el piso de hormigón del cauce, más hacia el bajo, pasando 32, porque el MOPC ya entregó su obra desde 21 hasta 32, problemas no tenemos más, excepto que la gente suele tirar su basurita, pero pasando 32 sí siempre se inunda, el raudal arrastra todo lo que encuentra”, manifestó Modesta. 

Recordó que existía un puente muy bajo, construido por sus padres en 1980, pero el raudal llegaba a las casas y destruía todo, por eso lucharon los vecinos con la Municipalidad para hacer caminos, empedrados, hasta que llegó el Ministerio de Obras Públicas e hizo los trabajos que hoy son necesarios que se cuiden.

(Datos de la Municipalidad de Asunción y entrevista a Modesta)