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jueves, enero 20, 2022
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Dos pájaros de cuenta
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Hablan hasta por los codos y muchos empiezan a temblar

Existen dos sujetos que han puesto a temblar al mundo. Uno es un tal Hugo Armando Carvajal Barrios, alias “el Pollo”, exmilitar y abogado venezolano quien durante 14 años se desempeñara como director de Contrainteligencia Militar de Venezuela durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Carvajal renegó del régimen de Maduro refugiándose en España, hasta donde lo persiguió la justicia norteamericana que logró, Interpol de por medio, su captura. Pero “el Pollo” voló muy pronto de la cárcel madrileña siendo recapturado tiempo después para negociar, con un magistrado madrileño, una posible reducción de la pena a cambio de información sensible sobre la financiación que Chávez dio a movimientos de izquierda, entre ellos, Podemos de España. La caja de Pandora se abrió y los vientos que salen de ella están zamarreando a más de un encumbrado capitoste de la política regional. En la rodada cayeron exgobernantes latinoamericanos como Néstor Kirchner (Argentina), Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Fernando Lugo (Paraguay), Ollanta Humala (Perú) y Lula Da Silva (Brasil).

Otro que está dando mucho en qué pensar es Alex Saab, abogado colombiano con nacionalidad venezolana y también de Antigua y Barbuda. Saab se convirtió en una especie de agente especial de comercio exterior de Venezuela a la cual le vendió desde casas prefabricadas hasta vacunas contra el COVID, sin olvidar los kits de alimentos conque el régimen madurista asegura el voto de cada ciudadano que posea una tarjeta con la sigla CLAP. Se estima que Saab ha canalizado negocios del régimen venezolano por no menos de US$ 1.500 millones, incluyendo compras sobrefacturadas, importaciones ficticias, lavado de dinero, operaciones con bonos soberanos y maniobras cambiarias en un sistema monetario destruido. Saab está detenido en Miami y enfrenta cargos de asociación para delinquir, enriquecimiento ilícito, lavado de activos y estafa agravada, con expectativa de cárcel de 40 años.

Mientras estos dos peces gordos esperan el juicio, ya están hablando hasta por los codos. Tal vez la justicia norteamericana esté echando mano al sistema plea bargaining (negociación de los cargos) que aplica el principio de oportunidad para acortar procesos, achicar gastos y, de paso, añadir información útil para la fiscalía.

Todo sea por la justicia. Al menos, eso parece.

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