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Cambio climático, una crisis financiera más

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En un reciente testimonio ante el Congreso, un funcionario bro­meó diciendo que él no era ni «meteorólogo ni científi­co del clima».

Deberían repensar el tema. Cuando no actúan, los reguladores dejan al país expuesto a una devastadora crisis.

Las instituciones financie­ras, desde bancos hasta ase­guradoras y gestoras de fon­dos, se enfrentan a riesgos relacionados con el clima que van mucho más allá del tema de responsabilidad so­cial. De una manera u otra, ya sea a través de desastres naturales y migración for­zada o medidas decisivas para cambiar el uso de la energía, podrían terminar enfrentándose a pérdidas acumulativas de billones de dólares. Podrían surgir bajo la forma de hipotecas sin pagar en áreas inundadas, decepcionantes inversiones en regiones que se han vuel­to inhabitables o préstamos inciertos a centrales eléc­tricas de carbón que ya no operan.

Peor aun, el sector finan­ciero agrava el problema al facilitar capital a las indus­trias que lideran el cambio climático. En los últimos tres años únicamente, los seis bancos más grandes de EE.UU. entregaron más de US$700.000 millones en fi­nanciamiento a la industria de combustible fósil. A 2016, las grandes aseguradoras te­nían US$528.000 millones en dichas inversiones, in­cluido el carbón, petróleo, gas y servicios relacionados. Aunque algunos interme­diarios financieros han reducido sus exposiciones a los sectores con uso inten­sivo de carbón, las gestoras de fondos más grandes au­mentaron sus posiciones en 20% de 2016 a 2018; las tres mayores gestoras de fondos lideran las titularidades de inversiones en carbón.

Esta disposición para finan­ciar actividades de uso in­tensivo de carbón, sin con­siderar las consecuencias a más largo plazo, compro­mete el objetivo de lograr cero emisiones netas de gas de efecto invernadero. El mundo nunca va a reducir la brecha de producción, la disparidad entre energía producida por combusti­ble fósil y energía limpia, si no abarca la brecha de financiamiento entre estas respectivas industrias. En una estimación, cerca de US$200.000 millones en capital deben ser reasig­nados en cada uno de los próximos 40 años solo para limitar el calentamiento global a 2 grados Celsius — el escenario definido en el Acuerdo de París.