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Editorial

Agujero negro

Los juegos de azar sólo engordan fortunas personales.

Al igual que el mercado del fútbol profesional –sueldos de jugadores, pases, primas, premios, etc.-, el mundo de los juegos de azar en el Paraguay permanece casi a oscuras. La poca información que se maneja no parece reflejar ni siquiera un mínimo porcentaje del volumen inmenso que mueven los juegos de suerte, legales e ilegales.

Algunas cifras desflecadas nos dan apenas una pista de lo que el Estado picotea en el enorme mar de dinero que se mueve alrededor de casinos, bingos, apuestas deportivas, quinielas, loterías, etc.

Por ejemplo, en lo que va del año la SET ha recibido en concepto de canon US$ 7 millones, en tanto que en 2019, las apuestas deportivas por internet contribuyeron con menos de US$ 4 millones. Las decenas de miles de máquinas tragamonedas, muchas de ellas puestas al alcance de menores de edad en cuanto tugurio hay en el conurbano, apenas pagan canon siendo mucho mayor el daño que causan a la niñez que las míseras sumas dejadas al fisco o a los municipios. Como en muchas otras cosas, en cuanto al papel del Estado, países de la región toman el tema más en serio que nosotros, aunque reducir la ilegalidad es una lucha titánica.

Ejemplo de esto es Brasil. Allí, el monarca de los juegos clandestinos es el “jogo do bicho” que impera en un mercado de US$ 5.000 millones anuales. El país se está obligando a imponer la legalidad en las apuestas con dispares resultados. Los especialistas de Hacienda estiman el potencial de este mercado en US$ 15.000 millones, que dejarían al fisco US$ 4.200 millones en impuestos y US$ 1.700 millones en licencias. La carga impositiva a los juegos de azar es de 30% sobre utilidades brutas.

Chile tiene un esquema mixto. Los juegos de azar licitados tienen una carga específica del 20%, previa deducción del IVA, que es del 19%. Este esquema dejó al fisco en 2018, sólo en casinos, más de US$ 70 millones. Por otra parte, la Polla Chilena y la Lotería de Concepción, entidades sin fines de lucro gestionadas por el Estado, facturan al año US$ 200 millones en diversos productos, desde la tradicional lotería hasta los bingos. Los dividendos de esta actividad están destinados a universidades, centros de beneficencia, deportes amateur y fundaciones.

Por aquí, los juegos de azar sólo engordan fortunas particulares dejando monedas al Estado.

Es hora de cambiar.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Juan Martínez, Fabrizio Meza.

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