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martes, noviembre 30, 2021
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Asunción

Una tarea inconclusa.
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Suena el timbre, forman la fila y se escuha el entonar del Himno Nacional.
Pasan a las aulas, y se exclama un cantado «Buenos días profesora» para dar paso a estar horas sentados en una silla poco cómoda que lleva décadas en la escuela, esforzarse al máximo por entender las lecciones, lo que está escribiendo en la pizarra la profe. Pasan las horas y ya se escuchan ruidos de estómago, pero hay que esperar al receso para poder tomar la leche con duras chipitas.

¿Te suena este relato?, es el día a día de millones de niños de Paraguay, quienes deben soportar estar debajo de un techo que no saben si mañana caerá sobre sus cabezas. Ser los únicos que aún aguanten que en sus escuelas se utilicen tizas y llenarse de polvo. Llevar una tarea que no entendieron bien pero que deben hacer solos porque papá y mamá siempre están trabajando para mantener la casa.

¿Y LA SITUACIÓN DE LOS MAESTROS?

Nada influye más en la vida de un estudiante que un buen maestro, pero es una batalla diaria, muchos maestros de primaria del país, que hacen lo imposible con las pocas herramientas que tienen para que los niños aprendan. Llevar sobre sus hombros la carga de saber que a quienes enseñan no tienen la suerte de poder acceder a una educación digna.

“Muchas veces la leche es caliente y no quieren tomar y el coquito y las chipitas son duras, y los niños de pre jardín, algunos no tienen dientes, y directamente no comen. La leche que viene acá en la escuela tiene mucho hierro y tiene un olor distinto y los niños no están acostumbrados a tomar y automáticamente rechazan”, comentaba Viviana Pavón, maestra de un colegio público que se encuentra en una zona vulnerable.

La docente lamentó que en la mayoría de las escuelas públicas hay una “orfandad” en todo sentido, no cuentan con sillas suficientes y menos con libros para todos. “Dicen que la educación es compromiso de todos, pero realmente no es así, es una triste realidad que pasamos, estamos huérfanos en todo sentido”. Recordó que muchas veces,todo el empeño que ponen no es suficiente y los alumnos fracasan y dejan el colegio a mitad de camino.
“De un millón de niños que se anotan para el primer grado, más de la mitad son rezagados”.

La maestra mencionó que tristemente muchas familias utilizan como excusa la educación de sus hijos para beneficiarse con los fondos de Tekoporã y satisfacer otras necesidades.

Según la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) en el año 2018, la población de entre 5 a 17 años de edad en total eran 1.803.833, de los cuales el 92% accede a la educación, pero el 8% no accede. Los niños de entre 5 a 8 años que en total son 695.930, solamente un 94% asiste a clases y 6% no asiste.

En el proyecto del Presupuesto General de la Nación para el 2020, el gobierno prevé invertir G. 7,6 billones para la eduación, que representa un 6,5% más que el año vigente.

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