¿Y ahora, quién podrá inaugurarme?
Los días transcurren aciagos, las estadísticas nos ubican en la centena diaria de víctimas, las vacunas van llegando en lote de rezagos como pertrechos sobrantes y el infortunio del Paraguay, más vigente que nunca, muestra su peor cara, entre la vacunación improvisada y la angustia generalizada. ¿A quién le tocará sumarse a la lista, quién tendrá una cama, quién se salvará?
En medio de tanta tragedia, hay temas que naturalmente pasan a un segundo plano y casi forman parte del olvido de la historia reciente. Hay cosas mucho más urgentes y respetables como la vida misma.
Lamentablemente la salud pública, la educación y la justicia, tres bienes sagrados en cualquier país serio, no es la misma para todos. Por ello la memoria colectiva a veces se hace un lugar para condenar o reclamar un ...