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Siete requisitos para ganar una elección

  1. El trabajo de tierra. Las puras redes sociales no ganan elecciones. Éstas se ganan en la calle, en el proselitismo frente a frente. Con la estructura electoral y con las redes de organización territorial. Con los vecinos, las organizaciones de profesionistas. Con los automovilistas. Con el trabajo de muchos simpatizantes en los centros de  trabajo, colonias, mercados, con el ciudadano de a pie. No todo es propaganda. El contacto y convencimiento de la gente es crucial en una elección. Ahí se finca el triunfo o la derrota.
  2.  El trabajo de partido. Pobre del candidato  que se crea el cuento de que los partidos no ganan elecciones. Sí, en efecto, no son suficientes, pero sin ellos no se gana. Siguen siendo los vehículos electorales indispensables. Sin embargo, hay dirigentes de partido que no quieren que ganen sus candidatos. Es una contradicción, pero es pragmatismo puro. Si ganan sus candidatos ellos tienen poder y presupuesto. Si pierden, los que mandan son los burócratas de partido. 
  3. Una narrativa que convenza. La gente debe ser informada de qué se trata una candidatura. Qué propone, por qué debe cambiar a los que están. Por qué tendría que votar por el candidato de oposición. El candidato oficial debe convencer al electorado sobre lo que han hecho para merecer que la gente los vuelva a elegir. Qué resultados tiene. Qué explicación hay sobre lo que no se pudo hacer o sobre lo que se hizo mal. Tener una narrativa convincente es indispensable para que una buena parte del electorado tome su decisión a favor ante las urnas.
  4.  Tener claro el tipo de electores. Cada candidato debe tener claro la división de sus públicos. En una campaña no se puede andar con generalidades. Si le quiere hablar a todos, terminará por no hablarle a nadie. Una regla en política electoral, es ir primero por los de casa. Su ejército. Los fieles que estarán ahí apoyando más por simpatía y pertenencia que por racionalidad. Nunca hay que menospreciar a los simpatizantes y dar por hecho que se les tiene seguros. Ellos necesitan atención del candidato. 
  5. La organización electoral. Sin organización electoral, no se ganan elecciones. La imagen, el spot, las redes importan pero nunca tanto como la estrategia en el campo de batalla. ¿Dónde están las fortalezas electorales? ¿Qué dice la historia electoral reciente? ¿A qué lugares ir y a cuáles no? ¿Qué tan buenos son los encargados de esta estrategia? ¿Quién los evalúa? 
  6. La información precisa. La información generada por la opinión pública, no siempre es la correcta. No se crea todo lo que le dicen. El candidato trae el pulso de la campaña. Sabe si le está yendo bien o no. No debe confiarse ciegamente de la información que le acercan. Que no confíe ciegamente en las encuestas. Tampoco en los entusiasmos desbocados de los consultores.
  7. La suerte. También en las campañas existe la suerte. Las elecciones no siempre son actos de justicia. No siempre ganan los mejores. Finalmente, la fortuna es una de las musas de la política. Para ganar una elección se requiere que pasen muchas cosas. Y, por supuesto, que la suerte siempre ronde de cerca.
Guadalupe Robles
Guadalupe Robles
Gerente de Relaciones Institucionales del Grupo Debate. Politólogo por la UAM. Doctor en Derecho de la Información. Profesor-Investigador. Lector disperso.

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