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“Robin tuvo una vida aventurera como sus personajes”

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Tras la larga batalla contra una enfermedad, a los 77 años, falleció en la noche del domingo el guionista y escritor de cómics Robin Wood, quien fue el autor paraguayo más leído de todos los tiempos. Algunos de sus trabajos más conocidos fueron: Nippur de Lagash, Dago, Gilgamesh y Pepe Sánchez.

Según el periodista y escritor Andrés Colmán, allegado al escritor, afirmó que Robin tuvo una vida tan aventurera como sus personajes. 

Contó que Robin Wood nació en Colonia Cosme, Caazapá y debido a ello tiene una historia muy rica, pues provino de un grupo de inmigrantes australianos descendientes de irlandeses y escoceses, que vinieron al Paraguay después de la guerra del 70 para formar la primera colonia socialista en América. 

“De ese grupo, algunos se quedaron en Nueva Australia y otros fueron a Colonia Cosme. Ahí nació Robin Wood, de madre soltera, y como era de apellido Wood le puso el nombre Robin. Ahí ya estaba un poco su destino de aventurero”, relató.

Mencionó que Robin no terminó siquiera la escuela primaria. Sin embargo, desde muy pequeño, apenas aprendió a leer, su abuelo le hacía leer obras de Shakespeare, Tolstoi y otros grandes clásicos. “Realmente creo que eso alimentó su imaginación”, opinó.

Resaltó que su vida fue muy dura y  trabajó como obrero en la construcción de la ruta sexta. Ganó su primer concurso de cuentos del diario La Tribuna en Encarnación a los 17 años, y su mentor, Rómulo Perina, un gran político y docente, le había dicho: “Si querés ser alguien, tenés que irte del Paraguay”. Posteriormente le compró un pasaje en tren de Posadas a Buenos Aires y lo envió, en los años 60.

Relató que una vez allí, trabajó en fábricas hasta que conoció a un dibujante que era tan apasionado por la cultura sumeria como él y le pidió que le escribiera un guion de historietas. “Él nunca lo había hecho, le costó más o menos como se hacía. Ahí escribió su primer personaje, Nippur de Lagash, que hoy es ya un clásico de la historieta universal”, explicó.

Expuso que, a partir de ese momento, creó más de noventa personajes, escribió más de diez mil de guiones que se publicaron en más de cuatro décadas y es considerado un prócer de la historieta argentina, objeto de culto en Italia, y tuvo electores fanáticos como el escritor Umberto Eco.

Expresó que publicó en España, Francia, Alemania, Estados Unidos, Suecia y por supuesto, Paraguay. “Mucha gente no lo conocía tanto como los escritores internacionales”, sostuvo.

Manifestó que es el escritor paraguayo más leído a nivel mundial, más que Augusto Roa Bastos y ganó los más grandes premios del mundo del cómic. 

“Él era divertido, muy creativo, amigo de sus amigos, siempre era un placer conversar con él porque tenía una vasta cultura. Recorrió todo el mundo para escribir a sus personajes, estuvo en lugares como China, Rusia, toda Europa, mucho tiempo en Israel y toda América Latina. Para quienes hacemos historietas de cómics en Paraguay , fue el gran maestro que nos inspiró y ayudó a desarrollar este arte”, sentenció.

Comentó que se puede mantener su legado vivo llevando sus obras a los colegios y universidades, debido a que la dimensión y la calidad de lo que escribió tiene un valor educativo, además del entretenimiento. 

Finalizó afirmando que hay que recordarlo como lo que fue, un gran contador de historias, una persona que dignificó al Paraguay con la proyección de su trabajo. 

“En todo el mundo se lo reconoce como un escritor paraguayo, si bien los argentinos lo reclaman como uno de los suyos y los italianos lo adoran como un objeto de culto, todos reconocen que él es paraguayo. Entonces yo creo que hay que recordarlo así, uno de los grandes escritores y autores que dignificaron al Paraguay”, concluyó.

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