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EL CANDIDATO
domingo, junio 13, 2021
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Los Promeseros – Destapabocas

Contemos de nuevo esta historia, para ver qué tan bien la conoces: érase una vez un reino envidiable por sus paisajes y abundantes recursos naturales. Allí todos vivían en armonía, hasta que un día, un ejército de invasores llamados Los Promeseros se apropió del reino y en infortunio lo convirtieron.

Estos eran reconocidos por ser arrogantes, ambiciosos y de gran viveza a la hora de decir mentiras. Bien vestidos por fuera, pero oscuros por dentro, lograron engañar por décadas a sus habitantes con grandes promesas de un futuro mejor, solo que, confiados en sus jugadas maestras, nunca vieron venir una plaga que amenazaría su continuidad en el reino. La enfermedad, silenciosa pero poderosa como un trueno, destapó con gran rapidez todas sus excusas, hasta que solo quedaron viles mentiras.

El pueblo, enfadado con ellos, empezó a exigir una cura para ponerle fin a este mal que estaba acabando con ellos. Así, El Heredero mandó a quien creyó sus mejores Promeseros a una expedición con la misión de volver con el antídoto que gozaban otros reinos y así salvar su continuidad en el suyo.

Los meses pasaron, Los Promeseros iban y venían y, sus habitantes, adictos a sus excusas, veían que llegaban con las manos vacías. Desilusionantes actos y oportunidades perdidas tuvieron que pasar, para que de a poco cada Promesero empiece a caer: el primero, era reconocido como El Capitán y lo tuvieron que reemplazar, porque su barco se hundió por su propio peso. Luego, el pueblo fue por El Heredero, pero lo protegió un todopoderoso. A otro Promesero, hábil con las palabras, lo movieron de lugar con la única misión de buscar los antídotos desafiando cualquier ruta.

Por último, quien se ganó la fama de Traidor, viajó a otras tierras lejanas y volvió con una jugosa promesa: 2 millones de dosis para el reino. Los habitantes festejaron y esperaron, hasta que el día nunca llegó y el Traidor anunció que no estaban pudiendo acceder al antídoto por el que ya habían apostado su oro.

Si imaginación les queda: ¿cómo creen que terminó? Continuará…

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