viernes, mayo 29

El riesgo oculto de la inteligencia artificial que va más allá de los videos falsos

Especialistas advierten que regular la inteligencia artificial exige abordar concentración tecnológica, gobernanza digital y riesgos institucionales más amplios.

El debate sobre la regulación de la inteligencia artificial en Paraguay comienza a incorporar nuevas dimensiones más allá de los casos de manipulación de imágenes o videos. Luis Benítez, secretario de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial, sostuvo mediante un contacto con la radio Monumental 1080 AM que el principal desafío consiste en analizar quién controla el desarrollo de estas tecnologías y cuáles son las estructuras de poder detrás de los algoritmos que hoy influyen en la información, la economía y la toma de decisiones.

¿Por qué el debate sobre inteligencia artificial trasciende los deepfakes?

La creciente difusión de herramientas capaces de generar imágenes, audios y videos sintéticos ha impulsado discusiones legislativas en distintos países. Sin embargo, para Luis Benítez, secretario de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial, centrar el debate únicamente en los denominados deepfakes puede resultar insuficiente frente a los desafíos más amplios que plantea esta tecnología.

El especialista señaló que la discusión regulatoria debe considerar aspectos vinculados a la gobernanza tecnológica, la concentración del conocimiento y los mecanismos de control sobre los sistemas de inteligencia artificial. Según explicó, el problema no radica exclusivamente en la herramienta, sino en las estructuras que determinan su desarrollo, funcionamiento y alcance.

En ese contexto, sostuvo que Paraguay enfrenta el desafío de diseñar un marco normativo capaz de comprender la complejidad tecnológica sin limitarse únicamente a fenómenos coyunturales o mediáticos.

¿Quién controla los algoritmos que utilizan millones de personas?

Uno de los principales puntos planteados por Benítez se relaciona con la existencia de distintos modelos de desarrollo de inteligencia artificial. Por un lado, se encuentran los sistemas de carácter propietario impulsados por grandes corporaciones tecnológicas internacionales; por otro, los modelos de código abierto que permiten una participación más amplia de desarrolladores e investigadores.

Según explicó, plataformas como ChatGPT o Gemini operan mediante algoritmos cuyo diseño, entrenamiento y funcionamiento interno no son completamente accesibles para la comunidad científica. Esto genera debates internacionales sobre transparencia, auditoría y rendición de cuentas en el uso de sistemas cada vez más influyentes en la economía digital.

La discusión adquiere relevancia en términos de transparencia, competencia tecnológica y soberanía digital, especialmente para países en desarrollo que dependen de herramientas creadas fuera de sus fronteras. Diversos organismos internacionales vienen advirtiendo que la concentración tecnológica podría convertirse en un factor determinante para la competitividad económica y la autonomía institucional de los Estados.

¿Cuál es la diferencia entre modelos abiertos y sistemas propietarios?

Benítez explicó que los modelos abiertos permiten a investigadores y desarrolladores acceder a los mecanismos de funcionamiento de la inteligencia artificial, facilitando procesos de adaptación, auditoría y mejora tecnológica.

No obstante, también advirtió que esta apertura implica desafíos regulatorios adicionales. A diferencia de los sistemas centralizados administrados por grandes empresas, los modelos abiertos pueden ser replicados, modificados y utilizados por múltiples actores en diferentes jurisdicciones, dificultando la aplicación uniforme de restricciones legales.

Esta realidad plantea una tensión creciente entre innovación y regulación. Mientras algunos sectores consideran que la apertura tecnológica favorece el desarrollo científico y la democratización del conocimiento, otros sostienen que puede incrementar riesgos vinculados con la desinformación, la manipulación digital o los usos indebidos de herramientas avanzadas.

¿Puede una ley prohibir efectivamente los usos indebidos de la inteligencia artificial?

El secretario de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial considera que las iniciativas centradas exclusivamente en prohibir la manipulación digital de figuras públicas podrían tener un alcance limitado frente a la evolución tecnológica.

Según argumentó, ciertas plataformas comerciales podrían incorporar restricciones internas para impedir determinados usos, pero ello no necesariamente impediría que herramientas equivalentes continúen disponibles a través de modelos abiertos o desarrollos independientes.

La experiencia internacional muestra que la regulación de la inteligencia artificial enfrenta dificultades similares a las observadas en otros ámbitos digitales. La velocidad de innovación suele superar los tiempos legislativos, generando desafíos para los organismos encargados de supervisar el cumplimiento de las normas.

Entre los principales aspectos que suelen incluir los marcos regulatorios emergentes se encuentran:

  • Transparencia algorítmica
  • Protección de datos personales
  • Responsabilidad por contenidos generados
  • Auditorías independientes
  • Mitigación de riesgos para procesos democráticos

El desafío consiste en equilibrar la promoción de la innovación con mecanismos que reduzcan impactos negativos sobre la sociedad y las instituciones.

¿Qué implicancias tiene este debate para Paraguay?

Aunque Paraguay todavía se encuentra en una etapa inicial de discusión regulatoria, el avance de la inteligencia artificial comienza a tener efectos directos sobre sectores como la educación, los servicios financieros, la administración pública y el ecosistema empresarial.

La forma en que el país aborde esta discusión podría influir en variables vinculadas con la seguridad jurídica, la atracción de inversiones tecnológicas, la modernización estatal y el fortalecimiento de capacidades digitales. También podría incidir en la percepción internacional sobre la preparación institucional para gestionar tecnologías emergentes.

El debate adquiere además una dimensión vinculada al Estado de derecho y la transparencia, considerando que los algoritmos ya participan en procesos de análisis de información, toma de decisiones y automatización de servicios. La ausencia de reglas claras puede generar incertidumbre tanto para ciudadanos como para empresas.

¿Está preparado Paraguay para gobernar la inteligencia artificial?

La discusión planteada por especialistas del sector sugiere que el desafío no se limita a controlar contenidos falsificados o usos específicos de la tecnología. El eje de fondo gira en torno a la gobernanza de sistemas capaces de influir cada vez más en la economía, la política y la vida cotidiana.

A medida que la inteligencia artificial se integra en más actividades productivas e institucionales, Paraguay deberá definir qué nivel de transparencia, supervisión y responsabilidad exigirá a quienes desarrollan o administran estas herramientas. La respuesta podría convertirse en uno de los debates tecnológicos más relevantes para la próxima década.