La vida empieza cuando somos concebidos por nuestras madres, luego nos toca aprender a caminar, hablar, escribir, calcular, comer, relacionarnos con otras personas y otras cosas según los intereses particulares que presentemos, aprendemos mientras nuestro espíritu y mente se mantengan curiosos en saber sobre lo que nos interese desarrollar o conocer para un proyecto particular o colectivo.
Carl Jung, pionero de la psicología profunda dice que «La vida empieza a los 40. Hasta ese momento solo se está investigando». La psicología profunda (o psicología del inconsciente) se utiliza para describir a las corrientes psicológicas que exploran las capas más ocultas de la mente: el inconsciente.
Por otro lado, Arthur Brooks, de la Universidad de Harvard dice que: “A partir de los 40 años las personas sufren una caída de inteligencia fluida”, que es la capacidad básica de razonar, pensar de manera abstracta y resolver problemas nuevos y complejos sin depender de conocimientos previos, educación o experiencia formal.
Carl Jung, nos deja un pensamiento profundo, sobre todo para hacer reflexionar a todos aquellos que creen que lo mejor de la vida fue la juventud. Los 40 es una edad que se ha percibido siempre como un cambio de ciclo. Se acaba la juventud y empieza la madurez. Por eso siempre se ha hablado de “crisis de los 40″. Ahora esa idea quizás encaja más con los 50, pero ya sea a los 40 como a los 50, atravesar esa barrera no se percibe como algo positivo. Te haces mayor y se asume con pesimismo cuando, en realidad, puede ser todo lo contrario.
Aprender a usar el tiempo
El tiempo es lo único que no podemos adelantar o atrasar en nuestra vida, es lo más natural que va a continuar siempre. Brooks se basa en las investigaciones del psicólogo Raymond Cattell para explicar que los seres humanos poseemos dos tipos distintos de inteligencia que alcanzan su punto máximo en momentos diferentes de la vida:
- La Inteligencia Fluida (El pico de la juventud): Es la capacidad de pensar rápido, innovar, concentrarse intensamente y resolver problemas abstractos o novedosos desde cero. Es la «fuerza bruta» mental de los jóvenes profesionales. El dato clave: Brooks señala que la inteligencia fluida alcanza su punto máximo alrededor de los 39 años y, a partir de los 40, comienza un declive gradual pero inevitable. La consecuencia: A mitad de los 40, muchas personas que solían ser brillantes en su trabajo empiezan a sentirse «quemadas» o exhaustas. Sienten que lo que antes les resultaba fácil ahora requiere el doble de esfuerzo, lo que genera frustración y ansiedad.
- 2. La Inteligencia Cristalizada (El superpoder de los 40 en adelante): Es la capacidad de utilizar el inventario de conocimientos acumulados, experiencias, patrones históricos y lecciones del pasado. No depende de la velocidad mental, sino de la sabiduría, la perspectiva y la capacidad de conectar ideas complejas.
Aprender a valorar
Lo que debe saber es que el tiempo nunca va a parar y estamos en crisis con nosotros solo porque lo queremos, haciendo las cosas y pensando para que exista esa desagradable condición en nuestras vidas que pueden ser buenas o malas no solo por tener “comodidades de primera” o lujos espectaculares. Todo lo material se destruye o desaparece, cómo también nosotros del planeta, uno que tiene a muchas personas jóvenes o mayores de edad que al poder respirar, tragar, ver, escuchar, pensar y moverse sin problemas viven o vivirán por el tiempo que quieran, si somos conscientes que es el único viaje en el que podemos sentir, reflexionar sobre lo que deseemos mientras lo queramos hacer.
Acabo de entrar a esta década gracias a lo que conspiró para que así sea, y viendo a mis abuelas nonagenarias, padres y tíos sexagenarios, puedo decir que tengo mucho tiempo por recorrer en este viaje, que puede tener crisis en cualquier momento y de acuerdo a mis maniobras, formas de pensar o sentir o hacer hacia lo que sea, y según cómo desee observar, oír o sentir lo que me ocurra hoy y siempre. Las cosas pueden ser o sentirse buenas o malas en mi vida, que pude haberla pasado años atrás, más no fue así, y estos 15 años de “segunda vida” son una prueba que podemos seguir adelante aunque perdamos algunas habilidades físicas o mentales.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
