viernes, mayo 29

ELICIDAD Y RECETAS

Hace poco gracias a un amigo me llegó el libro ¡Cómo Salir del Pozo!, las nuevas estrategias de los países, empresas y personas en busca de la felicidad, del periodista argentino Andrés Oppenheimer, en el texto explora la «ciencia de la felicidad». El libro del periodista argentino analiza por qué, a pesar del crecimiento económico, muchas sociedades sufren de insatisfacción, y propone soluciones prácticas y estrategias comprobadas para mejorar la calidad de vida a nivel personal, escolar, empresarial y hasta nacional. Entre algunos puntos importantes de las 371 páginas del libro, un capítulo aborda las recetas para ser felices sin drama donde nos toque vivir;

La primera receta es; hacer crecer la economía, el crecimiento económico es un factor indispensable del aumento de la felicidad. Sin crecimiento económico, no hay reducción de la pobreza. Los países más felices del mundo tienen ingresos per cápita que están entre los más altos del mundo, países como Finlandia, Dinamarca e Islandia, los países menos felices del mundo son, por lo general los más pobres, y agrega que de poco sirve tener familias unidas o buenos amigos si uno tiene hambre, no tiene techo, carece de un buen trabajo o no tiene seguro de salud o comodidades y/o herramientas para vivir cómodos.

La segunda es vivir en democracia, en los países más felices del mundo además de sus altos niveles de ingresos, se encuentran los de democracia, que va mucho más allá del simple acto de votar cada cierta cantidad de años. En su análisis político y social —especialmente en sus trabajos más recientes como ¡Cómo salir del pozo! y sus columnas de opinión—, la democracia se entiende desde un enfoque muy práctico, institucional y directamente conectado con el bienestar de las personas. 

La felicidad se aprende

La tercera es combatir la corrupción, para Oppenheimer combatir la corrupción no es sólo un imperativo moral o legal, sino una estrategia económica y de salud pública fundamental. Su tesis central es que la corrupción drena los recursos públicos, espanta la inversión extranjera y sume a la población en el pesimismo, lo que bloquea cualquier intento de progreso. 

La cuarta es “dar clases de felicidad en las escuelas”; que no consiste en una hora de juegos, entretenimiento recreativo o clases de dibujo tradicionales. Al contrario, se trata de una materia troncal, obligatoria y estructurada orientada a enseñar habilidades socioemocionales prácticas para enfrentar la vida moderna. 

La quinta es medir la felicidad que no es una idea abstracta, romántica o filosófica, sino una estrategia política y económica urgente respaldada por la ciencia de datos. Estas mediciones podrían hacerse mediante;

  • encuestas de percepción subjetiva (La «Evaluación de Vida») 
  • Incluir preguntas en el censo nacional sobre la calidad de vida del habitante y la sexta es tener un propósito de vida, que no es una declaración mística, abstracta o un lujo reservado para los filósofos. En el marco de su investigación sobre la felicidad el autor define el propósito como un motor vital concreto: tener una razón para levantarse por la mañana que vaya más allá de uno mismo y de la búsqueda del beneficio económico. 

 

El libro aborda muchos puntos que debemos tener en cuenta para ser felices donde vivimos, por otro lado Oppenheimer resalta un fenómeno recurrente en los informes globales de Gallup: países de ingresos medios o bajos en la región a veces superan en los rankings de felicidad a potencias económicas occidentales. Citando a expertos como el economista Mariano Rojas, el autor explica que esto se debe a la «calidez relacional». Eso importa y mucho y en ese campo podríamos dar muchos ejemplos en el Paraguay.