Alegría rápida / Félix Martín Giménez Barrios
Actualmente nos encontramos en una sociedad donde la inmediatez domina nuestras
emociones. En las redes sociales es en donde más se nos ofrece dosis diaria de
placer gracias a los likes y a los videos breves. Esta alegría rápida no es duradera,
pero sin duda, es adictiva. En la búsqueda de la felicidad eterna, nos volvemos
impacientes con la tristeza. Este tipo de alegría no suele alimentar nuestra mente,
constantemente, solo la adormece.
Todo esto puede ser muy útil como un alivio momentáneo, para levantarnos un poco el
ánimo. No obstante, cuando se convierte en nuestro único recurso para encontrar
satisfacción, se puede volver un peligro para nuestra propia salud mental. Ya no nos
enfocamos en buscar lazos y conexiones genuinas, sino solo unas distracciones
superficiales.
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