Paraguay despide con profundo pesar a Quemil Yambay, uno de los máximos referentes de la música popular nacional, quien falleció a los 87 años, dejando un legado imborrable en la cultura y el corazón del pueblo paraguayo.
La noticia fue confirmada por sus familiares a través de un emotivo mensaje en redes sociales: “El tesoro ha dejado de brillar. Ahora descansa en paz. Gracias a todos”. Así se apagó la voz de quien durante décadas fue sinónimo de alegría, identidad y tradición.
Un legado que no se apaga
Dueño de un carisma inconfundible, de imitaciones memorables y de un sapukái que marcó generaciones, Quemil Yambay no solo cantó: dio identidad y emoción al folclore paraguayo. Desde su natal Caraguatay, conquistó escenarios de todo el país y del exterior, manteniéndose siempre fiel a sus raíces y a su gente.
Durante gran parte de su trayectoria estuvo acompañado por Los Alfonsinos, con quienes consolidó una carrera artística que trascendió el tiempo y las dificultades.
El recuerdo de su familia
Hilda Yambay, hija del artista, recordó a su padre con serenidad y gratitud. Señaló que la familia se encuentra en paz, con la tranquilidad de haber cumplido con él como familia. También reveló cuál era la canción que más emocionaba al maestro: “Che Ranchito Yhaguy ári”, tema que representaba su refugio personal y el lugar donde compartía con sus amigos de la infancia.
Además, recordó uno de los deseos más sentidos del folklorista: que el día de su partida no haya llanto, sino música. “Él pidió que, cuando muera, lo despidan bandapu pe”, expresó.
Velatorio
Los restos de Quemil Yambay son velados en el domicilio ubicado sobre Guarania N.º 1851 c/ Ytororó, en la ciudad de Fernando de la Mora, en el tradicional Rincón de los Músicos “Santa Cecilia”, a partir de las 8:30.
Se va el hombre, queda la historia
Hoy Paraguay llora la partida del “comandante del folclore”, pero celebra una vida dedicada a la música y a la identidad nacional. Se va el hombre, pero su legado queda: en cada arpa que suena, en cada polca que se canta y en cada sapukái que recuerda que el folclore paraguayo sigue vivo.
Periodista Senior