El espíritu de los juegos
Es sabido que en las olimpiadas de la antigua Grecia, donde se originaron los juegos, la paz debía reinar en todo el territorio de aquel conglomerado de ciudades. Era la denominada tregua sagrada de las fiestas, obedecida por los enviados de todas las polis que participaban de las principales disciplinas deportivas.
Los caminos que llevaban a Olimpia, la sede de las competencias, eran territorios neutrales y por ellos viajaban ciudadanos de Atenas, Esparta, Tebas, Corinto y de todas las ciudades rumbo al encuentro ecuménico. Eran momentos en que el panhelenismo intentaba cohesionar a los griegos, sobre todo al estallar la guerra del Peloponeso que duró casi tres décadas. Por eso la religión y la política eran puestas a un lado y durante un mes, no se hablaba de otra cosa que de la lucha...