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Votar sinónimos

Primeros días de un año que no pasará desapercibido. En abril escribiremos una nueva página en el libro de nuestra tan golpeada e incomprendida democracia.

Paraguay nuevamente se vuelve a ver entre las cuerdas, al no presentar dentro del menú de candidatos una propuesta sólida que signifique un cambio radical para nuestro país. Los que encabezan las encuestas ya son conocidos en sus fortalezas y debilidades, sin capacidad de sorprender y sin la polarización de extremos: dos similares en vicios y virtudes que pugnan a la cabeza con prácticamente la misma línea propositiva ya conocida y añejada similar a la de los últimos gobiernos. El debate se reduce a la alternancia, más que sana y necesaria para el desarrollo de instituciones públicas sólidas, para la eficiencia del Estado y para elevar la vara de la clase política a mediano y largo plazo. La némesis de esta teoría nace de la similitud de ambas propuestas, donde las líneas de acción dentro de los planes de gobierno están prácticamente calcadas, redactadas a las apuradas y extremadamente similares y simples.

En la otra mano, tenemos al partido de poder que presenta un discurso de alternancia, frase que cae en saco roto abrazo tras abrazo, donde finalmente cambian algunas caras, pero los hilos de la estructura se manejan desde las mismas manos.

Elegir entre sinónimos será la premisa en abril, donde no podemos esperar sorpresas y conocer los resultados que pueden arrojar nuestras decisiones.

¿Para qué votar entonces? Porque solamente votando podemos fortalecer la democracia, en lo que es un lento y paciente proceso a largo plazo, buscando mejorar poco a poco la oferta política, exigir y construir candidatos que estén a la altura de las necesidades del país y del Paraguay que queremos construir.

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