Todos los días aprendemos algo nuevo de la vida, uno de los viajes más importantes que tiene todo ser vivo en el planeta; niños, adolescentes, jóvenes, adultos, mayores de edad y la fauna y flora del mundo, que así cómo hemos llegado al mundo alguna vez, partiremos un día determinado. No sabemos cuándo, por y para eso siempre tenemos que vivir con atención, cuidado y en orden, en lo posible sin preocuparnos mucho, cómo las mujeres nacidas en la década del 60, porque las psicólogas coinciden que; «Las mujeres nacidas en los años 60 nacieron creyendo que tenían que cuidar de todos antes que de sí mismas», quizá porque las nacidas en los 60 crecieron en una época de transición crucial. Por un lado, presenciaron la apertura laboral y educativa de las mujeres; por el otro, sus hogares seguían regidos por modelos tradicionales.
Hoy en día, este grupo de mujeres se encuentra en una posición sumamente desgastante, atrapadas entre dos frentes:
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Hijos y nietos: Apoyar a sus hijos adultos (quienes a menudo se enfrentan a crisis económicas o conciliaciones laborales difíciles) y cuidar de los nietos.
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Padres ancianos: Hacerse cargo del cuidado, la salud y el acompañamiento de sus padres mayores.
Por eso son identificadas cómo la generación “sándwich”, además desde la infancia, la educación emocional de estas mujeres estuvo vinculada a la complacencia. Decir «no», establecer límites o dedicar tiempo y dinero a sí mismas solía (y suele) ser catalogado de «egoísmo». La psicología clínica observa que muchas de estas mujeres sufren de culpa crónica cuando intentan priorizar su salud mental o su descanso. Y Crecieron bajo una narrativa cultural (en la música, el cine, las novelas y el ejemplo de sus propias madres) donde el valor de una mujer se medía por su capacidad de entrega y sufrimiento por los demás. El autocuidado no existía como concepto; existía la abnegación, lo que creó una generación de mujeres muy preocupadas por el mundo y poco o nada por sí mismas.
Grandes demandas
Una de las características que más comparten muchas mujeres de esta generación es la tendencia a dejar sus propias necesidades para más adelante. Primero estaban los hijos, la pareja, el trabajo o los padres mayores, luego ellas, por eso si tiene una madre, tía, abuela, jefa o compañera de trabajo nacida hace 60 años evite cargar sobre sus hombros preocupaciones o dilemas personales, para que su vida no se vuelva más complicada ya con sus complicaciones particulares, dele tiempo, espacio, opciones, alternativas y oxígeno para que piensen en sí mismas y hagan lo que a ellas les haga feliz y sentir cómodas con su vida.
Cuando se habla de las mujeres nacidas en los años 60, suele destacarse su fortaleza. Y motivos no faltan. Investigaciones recogidas por la University of California, Los Angeles apuntan a que muchos niños de aquella época crecieron en entornos donde los problemas no tenían soluciones inmediatas. Su resiliencia es admirable, pero no conviene idealizarla.
Al hablar de estas mujeres se suele destacar su fortaleza. Y motivos no faltan. Investigaciones recogidas por la University of California, Los Angeles apuntan a que muchos niños de aquella época crecieron en entornos donde los problemas no tenían soluciones inmediatas, cómo hoy día, crecieron entre dos modelos femeninos completamente distintos. Por un lado, el que habían visto en sus madres y abuelas; por otro, el que empezaba a abrirse paso gracias a los cambios sociales, laborales y educativos. esta generación deja importantes lecciones; suelen mostrar una mayor paciencia, tolerancia a la frustración, autonomía y perseverancia.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
