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Historias

“Hay personas abandonadas hace 40 años en el Hospital Psiquiátrico”

Sol Sartorio, tesista de la carrera de Enfermería, nos comentó su experiencia cuando visitó el Hospital Psiquiátrico, mientras que habla del abandono y la cruda realidad a la que se enfrentan los pacientes del lugar

“Este es el lugar más denso y triste por el cual me tocó pasar como estudiante. Uno ya no diferencia entre quién es paciente y quién es profesional. Un lugar tan abandonado por el Gobierno y quizás de los que más necesitan”, fueron las palabras de Sol Sartorio, actualmente tesista de la carrera de licenciatura en enfermería.

Hace un año y medio, la estudiante visitó el Hospital Psiquiátrico durante una semana, 12 horas, y el impacto que sufrió al poder vivir en carne propia la frustrante realidad de los pacientes que allí se encontraban, le ha acompañado todo este tiempo de su vida personal y profesional.

“El primer día ya fue muy chocante, el predio estaba muy abandonado, los pacientes se te acercaban y pensábamos que eran familiares. Recorrían los pasillos pidiendo G. 1.000, yerbas o caramelos, en ocasiones hasta te estiraban”, refirió. 

El hospital está dividido por pabellones por sexo. Están los Agudos y Agudas, los Crónicos y Crónicas, y los ambulatorios que quedan por días o semanas. Contó que cuando llegó a Crónicas fue más densa la experiencia.

“Eran celdas, tipo cárceles, muy sucias, las personas hacían ahí sus necesidades, las mujeres lloraban por sus familiares. Recuerdo el caso de una familia que vivía en el hospital, un hijo estaba en Agudos, su madre en Crónicas y el padre de la familia había fallecido en el mismo hospital. Familias enteras vivían ahí”.

Recordó también a los pacientes abandonados por sus familiares hace 40 años. “Nos contaban que por autismo la gente iba a tirarles ahí”, explicó.

Por otro lado, señaló que las duchas eran muy grandes y se bañaban entre todos. Ella y sus compañeros les ayudaban a bañarse, pero era un caos porque muchos se peleaban por su ropa, la cual era donada, incluso la ropa interior que en ocasiones compartían.

“A la comida no se le puede llamar comida la verdad, era muy fea a la vista por así decirlo, ni ellos mismos sabían lo que estaban comiendo. Viven dopados, con miles de medicamentos para calmarlos”.

LOS JÓVENES

Otro lugar que le impactó a la enfermera fue el pabellón de Agudos donde vio a jóvenes con todo tipo de adicciones.

“Algunos van ahí para recuperarse y no ir a la cárcel. Algo que no olvido son sus miradas tan idas, la forma que contaban sus historias ellos mismos. Incluso un ex estudiante de Medicina que ingresó por alucinaciones y otros muy agresivos que se les tenía totalmente separados en celdas y desnudos”, mencionó.

Sartorio aseguró que hay pabellones que no se llegaron a terminar porque el Estado dice que ahora invierte en prevención y que el hospital en algún momento debe cerrarse, cuando la realidad es muy distinta.

Los nuevos pabellones ya se están destruyendo porque el hospital no está preparado para tantas personas. Además, falta mucho personal todavía, resaltó que eran 2 personas para 50 pacientes y además sufren agresiones por parte de ellos.

“Hay excelentes profesionales, pero no basta solo con eso, se necesita mucho más. Cada vez vemos más la poca importancia que le dan en nuestro país a la salud mental y lo difícil que es acceder en un hospital público en lo mínimo a un psicólogo. Ojalá algún día todos podamos acceder de forma más rápida a consultorios psicológicos, y que sea tan normal como cualquier control anual”, concluyó la estudiante.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Jhojanni Fiorini, Juan Martínez, Felipe Dominguez, Fabrizio Meza.

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