El divorcio es la disolución formal del vínculo matrimonial que permite a los cónyuges, una vez que el matrimonio se ha extinguido, volver a contraer uno nuevo y pasar a un estado civil de divorciados o separados. Un estado civil difícil de aceptar por la pareja, cómo sus familias y amigos, pero es una decisión que existe desde la antigüedad, tiene sus raíces en el Derecho Romano (753 aC).
Desde ese momento en adelante muchas parejas decidieron quebrar sus relaciones por cualquier motivo cómo infidelidades, constantes discusiones o porque “opá el amor”( se acabó el amor en guaraní), cómo decimos en Paraguay para explicar porqué terminó una relación o compromiso hecho ante varias personas o instituciones cómo la iglesia o la justicia que parece también decidieron divorciarse o separarse de los patrones o referencias que justifican su existencia y funciones en el mundo por las desagradables noticias de su trabajo no solo en Paraguay sino en el mundo. el lugar con muchas personas, relaciones y compromisos poco serios o frágiles que no sirvieron para tener algo importante cómo el matrimonio, que hoy día se acaba antes o después de la primera década de casados. Por varias razones cómo el que no existieron el tiempo y espacio apropiados para conocerse bien y tomar la significativa decisión de unirse de por vida.
No soy nadie para decir cómo es la vida de casados porque estoy soltero desde hace más de una década con mi prometida en la otra dimensión, no porque hayamos terminado mal y decidí terminar con su vida, sino porque falleció en un terrible accidente automovilístico. Más por ver les va a mis padres y tíos que ya superan los 30 años de matrimonio, cómo son el uno con el otro y las responsabilidades que se comprometieron llevar adelante, me sirven cómo referencia para entender de cómo deben ser los matrimonios; “hasta que la muerte los separe”, la conocida frase que dice el sacerdote para cerrar la ceremonia religiosa del matrimonio.
Grandes retos cotidianos
El matrimonio significa una seria responsabilidad porque la muerte es algo que no sabemos cuándo ni cómo será y lo único seguro de la misma es que una vez haya ocurrido no existe manera de volver a la vida, cómo el divorcio que mata o elimina el matrimonio, responsabilidad que no se limita a ser el donde se haya hecho la boda, cómo fue el festejo o lo que haya visto, escuchado o saboreado en el mismo, que son cosas secundarias porque lo que vale la pena de las ceremonias es la unión que se haya logrado. Hoy día no están sujetas o ancladas con seguridad y contrato sólido entre las partes por la cantidad de divorcios que se están dando en Paraguay.
Y no se limita a quienes hayan tomado la decisión de separarse sino a la sociedad que integren, que puede ser tildada cómo insegura, titubeante o inestable. Esse no es el mejor rostro para lograr la confianza de quienes busquen empezar una relación con el paraguayo y el país, que no son represas, comidas, lo que cantemos, bailemos o lo que hagamos con la mente y manos sino es finalmente el habitante que de acuerdo a lo que y cómo pensemos y seamos haremos atractivo nuestro país. Se trata de la calidad de su población y no tanto de sus espacios o lo que sea distinguido por nuestros sentidos. Hay que recuperar la conciencia en uno mismo y en las sociedades que hagamos con otros.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
