martes, octubre 27

CÓMO CORROMPER A UN JOVEN

El corromper consiste en echar a perder, depravar, dañar o pudrir algo, sabemos que podemos corromper por alimentarnos mal, consumir narcóticos, involucrarnos en actos delictivos o criminales que puedan perjudicar a otros, actuar groseramente con cualquiera, observando y oyendo mensajes que nos inciten a destruir o dañar lo que sea. Según el filósofo alemán Friedrich Nietzsche; «La forma segura de corromper a un joven es enseñarle a tener en mayor estima a quienes piensan como él que a quienes piensan diferente».

Nietzsche vuelve a sacudir el debate sobre la educación y el pensamiento crítico gracias a la vigencia de una de sus citas más incendiarias. El célebre pensador alemán nos legó una advertencia que resuena hoy con más fuerza que nunca en la era de los algoritmos y las cámaras de eco digitales. 

En un contexto marcado por la polarización social y el aislamiento ideológico, sus reflexiones sobre la manipulación de la juventud se han convertido en un auténtico fenómeno viral que invita a cuestionar cómo formamos a las nuevas generaciones. Él desarrolló pensamientos sobre los prejuicios morales, obra clave publicada en 1881 donde el filósofo disecciona los mecanismos del control social. Nietzsche no buscaba crear dogmas, sino dinamitarlos, proponiendo que la verdadera madurez intelectual exige exponerse al desacuerdo y aprender a escuchar posturas opuestas. 

La vigencia de sus textos demuestra que el desafío de pensar de forma independiente sigue siendo una asignatura pendiente en la sociedad moderna.  El impacto de su legado no deja de crecer entre analistas, educadores y jóvenes que buscan respuestas ante la uniformidad del pensamiento actual que es más fuerte y efectivo si es hecho entre los que formemos parte de cualquier comunidad. Ella, que no están siempre formadas por personas de la misma clase social, el mismo equipo de fútbol, partido político, la misma ciudad, país, escuela, universidad o donde se hagan cosas entre varias personas que pueden corromper, fortalecer, corregir o fortalecernos.

Aprender a ser

El pensador teutón anticipó con enorme lucidez el riesgo de rodearse únicamente de afines, alertando de que el verdadero peligro para el crecimiento de una mente joven radica en el aplauso fácil y la falta de confrontación con ideas distintas, que no perjudica sino fortalece los pensamientos y sentimientos que tengan nuestros hijos, sobrinos o cualquier menor de edad que conozcamos. Nietzsche también pensaba que educar en la libertad exige aprender a escuchar al que piensa distinto y entender que el verdadero conocimiento nace del desafío a nuestras propias certezas y no tanto siempre coincidir con los amigos, parientes o con quienes frecuentamos habitualmente. 

Por eso es importante que tenga en cuenta esta idea si desea que el niño o joven que esté a su cargo socialice no sólo con personas que vea habitualmente, aunque pensemos que con ellos están seguros, no ayuda a su mente que estén siempre con esas personas. Hay que aprender a vivir en la diversidad.