Cómo no somos las mismas personas que viven en una casa, barrio o ciudad hasta en el mundo ayer, hoy o mañana de acuerdo a las condiciones culturales, sociales o económicas que nos toque vivir. Las mismas que pueden determinar muchas cosas en nuestra forma de pensar, sentir o emprender lo que sea. Eso es cómo ir por la autonomía o dejar de depender de quien o lo que sea para ser “independientes” y de esta forma no solo sentirnos sino ser realmente “libres”, que para algunos no es un estado o puerto al que llegan con seguridad sino un desafío real de vida.
Muchas de esta generación dicen: “ no puedo permitirnos un bebé o no puedo permitirme la vida. El único viaje en el que podemos sentir, pensar, hacer o lograr no solo objetivos particulares o colectivos, forma en la que la humanidad ha conseguido victorias importantes no solo en el deporte, política, la ciencia o cualquier cosa que tengamos o debamos lograr no solo para o con nosotros, sino para coetáneos, mayores o menores que nosotros.
Las personas que tienen 30 años en la actualidad (nacidas entre 1995 y 1996) pertenecen al límite o transición entre la Generación Y (Millennials) y la Generación Z (Centennials), aunque mayoritariamente se las ubica al final de los Millenniales, que de alguna forma pueden encontrarse en mi generación o grupo de personas con el que estoy identificado, por eso escribo al respecto.
Cambios generacionales
Me preocupa el pesimismo o desánimo que presentan algunos al llegar a este tiempo de vida en el que nuestros padres lograban “desaguar” de sus casas, traernos al mundo y emprender sus planes particulares o lo que querían hacer entre ellos para sí mismos u otras personas en su comunidad, familia o los identificados que tengan una necesidad determinada. Si tiene o conoce personas de 30 o más años y sienta o perciba que presentan negativas cómo las expuestas más arriba me dejan saber.
Es importante que dialogue con ellos y no los llene de falsas promesas o ideas que solo deben o debemos tener fé en nosotros y seguir adelante cómo sea porque haciendo lo que sea o estando ocupados es la única manera de encontrar afirmaciones o tener un espíritu optimista ante cualquier condición o situación que nos desmotive o nos baje las ganas de seguir adelante con lo que han hecho nuestros padres, tíos o quienes hayan tenido 30 años
Nuestros mayores han construido y administrado sus casas, familias, empresas y lo que hasta ahora continúa existiendo porque la voluntad, el entusiasmo y la motivación se atenuó o dejó de existir.
Particularmente no escucho a mis abuelas estar quejándose o negar lo que sea, las nonagenarias están con ganas de viajar, conocer, moverse y comunicar sus ideas y emociones a quienes tengan la oportunidad de hablar. Ciertamente tenemos mucho por aprender de ellos para dejar de quejarnos reiteradamente y ser calificados de “cristal”.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
