Invierno nuclear
“Tocó, pues, el primer ángel la trompeta. Y formóse una tempestad… de fuego mezclado con sangre, y descargó sobre la tierra, con lo que la tercera parte de la tierra se abrasó, y con ella se quemó la tercera parte de los árboles y toda la hierba verde… y quedó herida de tinieblas la tercera parte del sol y la tercera parte de la luna… y así quedó privado el día de la tercera parte de su luz…”. Así habla, en su capítulo octavo, el Apocalipsis de San Juan. Suena algo familiar aunque haya sido dicho un par de miles de años atrás. El martes pasado nos informaba la Organización Meteorológica Mundial (OMM) que el humo de los incendios de Australia estaba sobrepasando el espinazo pétreo de América del Sur –los Andes- y apuntaba a dar la vuelta al mundo. Son densas formaciones nubosas que navegan ...