miércoles, mayo 20

TECNOLOGÍA Y PENSAMIENTO

El pensamiento es la facultad o capacidad de pensar. Es la herramienta que nos permite dejar de ser simples pasajeros de nuestra vida para convertirnos en conductores. Desde la neurociencia hasta la filosofía, el acto de reflexionar tiene beneficios que transforman nuestra realidad cotidiana. Es importante tener personas pensantes en nuestro entorno porque nos sirven para cuestionar por qué y para qué de las cosas que ocurren con nosotros o en nuestro entorno y tiempo. 

Hay veces que el crítico o curioso sobre lo que sea se vuelve incómodo en el trabajo, el 

aula, el hogar, más es importante tenerlo porque gracias a él o ella podemos ir ajustando herramientas y métodos de trabajo para lograr buenos resultados a cualquier proyecto que tengamos en la familia, escuela, colegio, universidad o trabajo. Lugares donde existen sin duda la tecnología con dispositivos que nos sirven para conocer más y/o mejor lo que nos despierte curiosidad o sirva para cualquier tarea que debamos cumplir. Más debemos tener atención de cuánto y cómo usemos la tecnología, porque esta puede cambiar nuestra forma de pensar.

Se ha encontrado que las innovaciones, la IA y los nuevos dispositivos inteligentes están transformando la memoria, el aprendizaje y la forma de pensar en la era digital.

“Para qué voy a aprender esto, si en un segundo lo tengo en el móvil” o “no sé llegar, lo busco en Google Maps y listo” son frases que escuchamos a diario. Detrás de esa naturalidad hay un cambio cultural en la forma en la que nos relacionamos con el conocimiento, que necesita de atención, tiempo y cuestionamientos para lograr asimilar cualquier idea, método o lo que busquemos saber o conocer mejor. 

Aprender a pensar de nuevo

Desde hace años la pantalla es una extensión de la mente. Andy Clark y David Chalmers propusieron la teoría de “la mente extendida” a finales del siglo pasado, una tesis que sostiene que el pensamiento humano no está delimitado por el cerebro biológico, sino que puede distribuirse entre el cuerpo, el entorno y los objetos con los que interactuamos, y desde hace años, esta extensión tiene forma de pantalla. 

Y hoy día en vez de sentir que logra conectarnos, unirnos o vincularnos notamos que nos separa y nos vuelve menos inteligentes y con menos capacidad de pensar en orden y bien alrededor de cualquier demanda que tengamos en la academia, empleo o cualquier reunión social. Que en algunos casos pierden su intención de integrar a quienes participen de la misma porque los invitados al encuentro “real” de personas termina en un circo de personajes consumidos por  la virtualidad o la apariencia de estar en otro lugar o persona.

En la época en la que impera el pensamiento de que es más importante saber cómo y dónde encontrar algo que recordarlo, es más importante moverse dentro de un ecosistema de información, identificar patrones y utilizar herramientas como extensiones del propio pensamiento orgánico que de la forma natural y real cómo funcionaba lo hemos convertido en un ejercicio artificial y virtual.

Lo que ocurre hoy día  se conoce en psicología como el efecto de la búsqueda externa de memoria. Que tiene varios perjuicios si deja de funcionar cómo por ejemplo;

1, La pérdida de la identidad (El yo)

Si el pensamiento es el motor que nos permite conducir nuestra vida, la memoria es el mapa y el combustible. Sin ella, el pensamiento se vuelve circular o, peor aún, imposible.

Desde una perspectiva filosófica y científica, que la memoria falle no es solo un problema de «olvidar las llaves»; tiene consecuencias profundas en quiénes somos:

2. La incapacidad de aprender (Efecto bucle)

El aprendizaje es, técnicamente, el almacenamiento de experiencias para modificar conductas futuras.

  • Sin memoria, no hay progreso: Cometerá el mismo error una y otra vez (como quemarte con el fuego) porque no podrías asociar la causa con el efecto a largo plazo.

  • Pensamiento superficial: No podrías construir ideas complejas. Para entender una teoría, necesitas recordar los conceptos básicos que aprendiste al principio de la explicación.

3. El quiebre de los vínculos sociales

La civilización y las relaciones humanas se basan en la confianza, y la confianza requiere memoria.

  • No podrías mantener una amistad si olvidas quién es esa persona o qué han compartido.

  • Las sociedades dependen de la «memoria colectiva» (historia, leyes, cultura) para no repetir tragedias del pasado. Como se dice popularmente: «Quien olvida su historia, está condenado a repetirla».

4. La parálisis de la voluntad

Para tomar una decisión sobre el futuro, el cerebro realiza una «proyección episódica». Curiosamente, usamos las mismas áreas del cerebro para recordar el pasado que para imaginar el futuro.

  • Si no tienes recuerdos, no tienes material para imaginar qué pasará mañana.

  • Sin memoria, el deseo y la planificación desaparecen; te quedas atrapado en un «ahora» reactivo y sin propósito.

Por eso es importante hacer tareas que nos ayuden a pensar constantemente para evitar que nuestra mente se atrofie y dependa siempre de cosas o personas que se vuelvan en traductores o la memoria y capacidad de pensar que fuimos perdiendo por depender demasiado del “bicho” cómo lo llama un amigo al smartphone o pantalla con acceso a la red internacional.