Petropar y Jack Sparrow
¿A cuántas fortunas dio lugar la eterna deuda de Petropar, cuántos nuevos millonarios estrenaron mansión y cuántas nuevas membresías a clubes exclusivos fueron pagadas con los dólares de la caribeña pedevesa?
Esta deuda es particularmente odiosa, injusta e indignante. En forma sencilla, para no aburrir al lector con intrincados razonamientos “financieros”, digamos que el usuario de un vehículo diésel paga al contado el combustible que carga mientras Petropar lo financia en cuotas al proveedor.
¿Qué pasa con la diferencia? ¿Cuántas operaciones de bicicleteo engorda esta operatoria, cuántos intereses se deslizan subrepticiamente a cuentas privadas? ¿Cuántos señorones gravemente atornillados a bancas del Senado y de Diputados las deben a la plata que han recibido de esa vaca lechera lla...