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Editorial

Sería autenticar una violación

Si el PE promulga ley sobre tierras de Marina Cue

A estas alturas, que el Estado se escamotee a sí mismo una reserva natural y la transfiera a una institución minada de corrupción hasta los cimientos se parece ya a un capricho, una especie de encarnizamiento terapéutico, que es cuando el médico se emperra en curar una enfermedad aumentando la dosis de un tratamiento fallido.

Marina Cue es una fracción de 1.748 hectáreas que desde los días de la Industrial jamás pasó a ser dominio del Estado con destino a la Armada Nacional. Cuando finalmente devino en propiedad privada y sus montes comenzaron a ser invadidos por depredadores para robar madera y plantar marihuana. Allí se produjo el zafarrancho que costó 17 vidas. Los usurpadores están allí engañados por senadores de la Armada Brancaleone que insisten en echarle el guante a tierras de un altísmo valor inmobiliario.

El Congreso se sentó encima del Estatuto Agrario y de la ley de Deforestación Cero al ordenar que se atropelle una reserva natural y se la reparta entre el montón de facinerosos que la saquean a voluntad ante las narices mismas del MADES, de la Fiscalía General del Estado y de todos los juzgados y fiscalías jurisdiccionales.

¿Va el Presidente Mario Abdo Benítez a refrendar esta barbaridad dándole vigencia de ley? La jefa actual del Indert dice estar a favor de convertir una reserva natural en lotes del Indert. Habría que hablar, más bien, del reparto de un botín entre forajidos. No es rara esta posición, tratándose de la presidenta de un ente estatal que no se cansa de producir escándalos por negociados, adjudicaciones truchas y coimas en el manejo de tierras públicas.

Sr. Presidente: Exíjale a esa señora que le despliegue en su mesa -si puede, cosa que dudamos- todas las colonias que tiene el organismo, cuántos lotes están abandonados y cómo se podría resolver esta exigencia de “sintierras” -en realidad, de senadores filibusteros- dándoles lotes disponibles en otros lugares. Podrá resolver el problema sin violar las leyes y dejando en paz uno de los últimos retazos de Bosque Atlántico que le queda al país.

Si insisten en violar la reserva natural, solo hay una explicación: Cada hectárea tiene un valor de mercado de Gs. 77 millones, por 1.748, casi 136.000 millones.

¿Hace falta decir algo más? Sobre todo con elecciones a las puertas.

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Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Juan Martínez, Fabrizio Meza, Lisandra Aguilar.

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