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EL CANDIDATO
jueves, mayo 6, 2021
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Asunción

¿Se latinoamericaniza EE.UU.?

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Donald Trump ya lo advirtió. Si los resultados no lo favorecen en las elecciones del 3 de noviembre próximo, no los va a reconocer. Será, dedujo, el resultado de un fraude electoral cometido a través del voto por correo, una modalidad que se ha ido extendiendo en EE.UU.

Mediante este sistema, ciudadanos que estén dentro o fuera del territorio podrán emitir su voto incluso con anticipación al propio día de elecciones y enviarlo a través del sistema postal, una de las instituciones más antiguas y respetadas de los EE.UU.

Sin embargo, el servicio postal (USPS) ha abierto el paraguas y advertido a las autoridades federales y estatales que tal vez no esté en condiciones de procesar todas las papeletas electorales remitidas por esa vía, antes del 3 de noviembre. De hecho, una comunicación a 46 de los 50 estados norteamericanos cursada por el servicio advierte acerca de la posibilidad de un colapso del sistema por sobrecarga de tráfico generada por esta modalidad electoral, hoy multiplicada a causa de la pandemia que inmoviliza a millones de ciudadanos.

Trump se ha colado en esta debilidad del sistema y ha puesto en entredicho la validez del voto emitido a través del mismo. Alega que el correo podría volverse vulnerable, con riesgos de suplantación de identidades y de cambios en la dirección de los votos. Paralelamente, ha negado el auxilio de US$ 3.600 millones necesarios para actualizarlo tecnológicamente sólo para enfrentar la sobredemanda generada con vistas a la elección presidencial. “Si pierdo habrá sido por fraude en el voto por correo.

No pienso reconocer ese resultado” insiste Trump.  En la historia contemporánea de EE.UU. han sido contados los casos en que un candidato perdedor de una elección haya intentado no reconocer el veredicto dado por las urnas primero y los votos del colegio electoral después, un sistema complejo que sin embargo ha funcionado desde la fundación de EE.UU.

En 1960, John Kennedy ganó por apenas el 0,17% del total de votos a su contrincante Richard Nixon. Los cenáculos ultraconservadores republicanos evaluaron por un momento judicializar la elección y pelear el resultado, cosa que finalmente desecharon “en salvaguardia de la institucionalidad”.

Hoy Trump proclama que no dudará en actuar “si me roban la elección”. Y nada parece indicar que no vaya a hacerlo. ¿Se latinoamericaniza EE.UU.?

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