martes, abril 28

Sigue el baile

Bruno Vaccotti – Generación I

@peztresojos – Emprendedor y Comunicador Social

Cuando una voz de mando pierde credibilidad y autoridad, la tropa se revela. La tontería cometida por el ex viceministro de Salud que, el día en que se implementó la estrambótica «cuarentena social», el mismo aparece en un pequeño agasajo de cumpleaños que incluía a un grupo musical, bailando y disfrutando como si no existiera una alerta naranja en cuanto a disponibilidad de camas de terapia, o si no fuéramos uno de los países con mayor índice de contagios a nivel mundial durante las últimas dos semanas.

¿Qué le pasó por la cabeza?¿En estos encuentros sociales no se busca acaso una pizca de confidencialidad, especialmente si uno ejerce un cargo público especialmente vinculado a la situación?¿Realmente infringió el protocolo sanitario?
Miles de preguntas pueden surgir sobre la falta de lógica sobre el comportamiento de un profesional que, hasta la fecha, estuvo a la altura de los compromisos asumidos.

Del otro lado del cristal tenemos un Ministerio que aceptó la renuncia del ex viceministro luego de la filtración de las imágenes. Esto quiere decir que la «gentileza» de dejar que uno renuncie es la impronta de un Gobierno tibio que no se atreve a cortar las cabezas que correspondan.

Un escándalo público en tiempos de pandemia no puede tener como veredicto final la aceptación de una renuncia, se debería destituir e imputar ante el Ministerio Público, para demostrar que desde el Gobierno no se admitirán ese tipo de comportamiento por parte de sus representantes. Pero no, una vez más nuestro mandatario mantiene su característica tibieza cuando con tono de niño caprichoso, manifestó semanas atrás que no iba a realizar cambios en su gabinete en la fecha y de la forma en que la prensa lo esperaba, como si fuera parte de la agenda de los medios de comunicación y no del hartazgo de la sociedad.
Finalmente se acabó el baile para Portillo, pero la música sigue para muchos que siguen bailando mientras el país sigue su curso a la deriva.