
Desde 1967, más de 5.300 voluntarios del Cuerpo de Paz fortalecen los lazos entre Paraguay y Estados Unidos
En el programa Tribuna, emitido por Paraguay TV, el voluntario del Cuerpo de Paz, Ian Blume, compartió su experiencia en Paraguay, destacando el valor del intercambio cultural, el impacto del trabajo comunitario y las proyecciones de este programa que lleva décadas en el país.
Blume, quien presta servicio en el departamento de Caaguazú, explicó que el voluntariado del Cuerpo de Paz se desarrolla en el marco de un convenio bilateral entre Estados Unidos y Paraguay vigente desde 1967, enfocado en tres áreas principales: desarrollo económico, salud y medio ambiente.
«El servicio que realizamos es completamente neutro, tanto en lo religioso como en lo político. Venimos a colaborar como facilitadores, no como protagonistas», señaló, al tiempo de aclarar algunos estereotipos que aún persisten en torno al programa. «Muchos piensan que somos misioneros o incluso espías, pero nuestra tarea es acompañar procesos comunitarios junto a nuestras contrapartes locales», afirmó.
Más de cinco décadas de presencia en el país
Desde su implementación, el programa ha contado con la participación de aproximadamente 5.300 voluntarios en Paraguay. Actualmente, el país alberga cerca de 150 voluntarios, una cifra que se renueva cada dos años con la llegada de nuevas cohortes.
Blume comentó que el proceso de selección es riguroso y puede extenderse por casi un año, e incluye evaluaciones académicas, psicológicas y de antecedentes. Entre los requisitos básicos se encuentran contar con la ciudadanía estadounidense y un título universitario.
Una vez en el país, los voluntarios atraviesan un período de adaptación de diez semanas, durante el cual conviven con familias anfitrionas, aprenden el idioma y se familiarizan con la cultura local antes de ser destinados a distintas comunidades, tanto rurales como urbanas.
Intercambio cultural y aprendizaje mutuo
El voluntario destacó que uno de los aspectos más enriquecedores de la experiencia es el intercambio cultural. «Todo lo que hacemos es gracias a que Paraguay nos abre las puertas. Compartimos el tereré, la chipa, el chipa guasu o el vori vori, y también aprendemos guaraní. Es una experiencia profundamente humana», expresó.
Además, resaltó que el aprendizaje no es unidireccional, sino que se construye conjuntamente con las comunidades. «Hay un crecimiento de ambas partes. Nosotros aprendemos de ellos y ellos también descubren una nueva forma de ver a los estadounidenses», indicó.
“Paraguay fue la mejor decisión de mi vida”
Formado en Relaciones Internacionales en la Universidad George Washington, Blume llegó a Paraguay en busca de una mayor comprensión de América Latina y sus dinámicas sociales. Sin embargo, asegura que la experiencia superó sus expectativas.
«Paraguay fue la mejor decisión de mi vida. Me enseñó a salir de mi zona de confort, a vivir más tranquilo y a valorar el contacto humano», sostuvo.
Durante su estadía, no solo desempeñó su labor comunitaria, sino que también construyó vínculos personales significativos. Incluso conoció a su actual prometida, una estudiante brasileña de medicina, en la misma comunidad donde ambos coincidieron.
Desafíos y aprendizajes
Entre los principales desafíos mencionó la adaptación a una nueva realidad económica y social, así como el cambio de ritmo de vida. «Pasar de trabajar en una ciudad como Miami a vivir en una comunidad del interior implica un ajuste importante, pero también es una oportunidad de crecimiento», explicó.
En cuanto al idioma, señaló que el español facilitó su integración, aunque reconoció la complejidad del guaraní y la riqueza lingüística del país.
«El hecho de que el Cuerpo de Paz esté presente en Paraguay desde hace tantas décadas demuestra la fortaleza de esta relación»
Blume, quien concluirá su servicio a finales de mayo, aseguró que se lleva de Paraguay un aprendizaje profundo sobre la región, así como una transformación personal significativa.
«El voluntariado es una forma de aportar a la comunidad, pero también de transformarse a uno mismo. Más allá de lo que pueda representar en el currículum, es una experiencia que cambia la vida», afirmó.
Finalmente, destacó el valor del programa como herramienta de cooperación internacional y de construcción de vínculos entre países. «El hecho de que el Cuerpo de Paz esté presente en Paraguay desde hace tantas décadas demuestra la fortaleza de esta relación», concluyó.
Con la llegada de nuevos voluntarios prevista para los próximos meses, el programa continuará fortaleciendo su presencia en el país, promoviendo el desarrollo comunitario y el entendimiento intercultural como pilares fundamentales.
Periodista Senior