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Obsolescencia programada

La obsolescencia es el proceso por el que un producto o un equipo queda obsoleto o en desuso como resultado de los avances tecnológicos o por el uso que hagamos del dispositivo o la cosa que tengamos para vestir, trabajar o a veces solo por el simple hecho de tener ese algo, que en algún momento dejaremos de usar porque ha dejado de sernos útil. En algunos casos porque venció su tiempo de uso, se descompuso o una estrategia de marketing ha logrado que adquiramos lo que vendan en un lugar y tiempo determinado.  

El marketing es una ciencia que sirve para ubicar y lograr vender un servicio o producto en un mercado específico que debemos entender no solo el fin de lo que nos vendan sino cómo y para que lo hacen. No negamos que se ha vuelto popular no solo ahora sino desde hace ya tiempo. 

Muchas veces adquirido ese dispositivo, ropa o lo que usemos para lo que sea en el tiempo nos parece que fue hecho para dejar de funcionar en un tiempo determinado. Es lo que se conoce cómo “obsolescencia programada”. 

Se originó en la década de 1920 y 1930, cuando la producción en masa comenzó a forjar un nuevo modelo de mercado. Sin embargo, el término se popularizó en 1954 gracias al discurso del diseñador industrial Brooks Stevens.

Mecanismos para seguir vendiendo

La obsolescencia programada es  la acción intencional que hacen los fabricantes para que los productos dejen de servir en un tiempo determinado. Por ejemplo, un móvil que se vuelve obsoleto o un electrodoméstico que deja de funcionar o del que ya no se fabrican piezas. Y que nos damos cuenta que no se limitan a ser solo electrodomésticos sino también vehículos, partes de nuestra casa o lo que nos sirva para algo en la vida.

Muchos creen que es un negocio del mercadeo o marketing el lograr vendernos lo que sea, y  que luego deje de funcionar para que compremos la versión más reciente de aquel teléfono que nos sirvió para algo y ahora luce diferente o tiene nuevas “funciones”. Más las industrias de lo que sea ya van haciendo vehículos, electrodomésticos o herramientas de lo que sea y para lo que sea no para que nos sirvan eternamente sino dejen de funcionar o se vuelvan obsoletas para que logren ubicar sus nuevos productos en el mercado.

Uno que no se salvará de escuchar o ver una publicidad de lo que sea donde y cuando sea por el uso que hacen las industrias del marketing para conseguir vender o intercambiar lo que han producido por nuestros ingresos. Los mismos que deben tener un propósito útil, efectivo y necesario sin que el consumo  termine por dejarnos en bancarrota o afectando nuestras finanzas que debe servirnos para algo y no ser el todo de nuestras vidas en el tiempo y espacio que existamos, sin volver esa existencia o lo que hayamos comprado para lucir, comunicarnos o trabajar lo que pueda servir para algo como   obsoleto y sin razón de seguir existiendo.

No somos cosas, y aunque también tengamos nuestro tiempo de vida marcado y lo sintamos en la vejez o cuando nos toque vivir o estar internados o haciendo terapias de recuperación  por algún motivo en un hospital o en nuestro hogar o centro de recuperación. Ahi  debemos primeramente revisar si poseemos todavía la habilidad de respirar, escuchar, ver, sentir, pensar y movernos no somos ni estamos obsoletos para nada sino son señales de que seguimos existiendo y podemos continuar funcionando y no cómo las cosas que tengamos en nuestras casas oficinas o donde sean útiles las entelequias que hayamos comprado. 

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