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Nuevos vehículos y nuevos problemas

Este es el tiempo de novedades constantes en el mundo de la tecnología, comunicación y transporte por la mutación que va haciendo el mundo hacia el uso de energías renovables para iluminar, calentar nuestro hogar o dar energía a los dispositivos que usemos en el  hogar u oficina. No son los únicos espacios, claro está  que se ven beneficiados por el empleo de energías limpias, ahora también lo vemos en nuestras calles con vehículos movidos por la electricidad, el gas o lo que no representen hidrocarburos, que pueden tener pueden tener malos efectos en la salud y en el medio ambiente.

Por este motivo el petroleo o aquel “oro negro” está siendo reemplazado por la explotación de espacios y trabajos de minería en busqueda de minerales para los coches eléctricos que necesitan de muchos minerales entre ellos: el litio, cobalto, níquel, grafito manganeso, óxido de litio, aluminio, fosfato de litio y hierro. Elementos importantes para hacer mover una herramienta que nos mueva o ayude a mover lo que diariamente transportamos a nuestro trabajo o destino marcado en la ubicación enviada por la red de un contacto que también usa herramientas que tienen baterías que funcionan gracias a estos minerales. 

En los desiertos de Chile, el interior de Australia y las llanuras de la República Democrática del Congo, se está pelando la tierra absorbiendo y secando el agua para encontrar los minerales necesarios para satisfacer la necesidad mundial de automóviles eléctricos. Esto   ya representa  muchas veces una amenaza o atentado contra nuestro medioambiente que se beneficiaría si logramos globalizar el uso de herramientas que funcionen con energía renovable y puedan servir para lograr empezar, desarrollar y terminar tareas pendientes para nuestros trabajos, estudio o la existencia en nuestras vidas cotidianas.

Extracciones con alto costo

Las cicatrices dejadas en la Tierra por la búsqueda de minerales para baterías son regularmente sacadas a relucir por quienes se oponen a la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles. Una dejadez que llevará su tiempo para que dejemos de emitir e inhalar humo y escuchar vehículos movidos por motores que están hechos por los mismos más no la misma cantidad de minerales que un vehículo eléctrico.

Antes de hacernos de un vehículo debemos atender mucho más allá de cómo se vea, sienta o suene, de los elementos que lo que estén hechos y lo que exija para que pueda moverse. Y cómo la extracción o uso de estos pudieron o podrían afectar vida de peatones, plantas o personas que estén expuestas en el espacio que pertenece no solo al habitante de un país, ciudad o continente, sino del mundo que va mostrando con su transición climática, mayores lluvias, calores y fríos más intensos y distintos tipos de desastres naturales cómo respuesta a nuestras formas de comportarnos con la naturaleza.

Existen varias ofertas que nos presenta el mercadeo cómo los autos movidos gracias a baterías cargadas por la electricidad, por hidrógeno, gas, energía solar, que es cierto no contaminan ni elevan la temperatura del planet cómo lo hace el típico combustible que usamos desde 1885, cuando Benz Patent-Motorwagen lanza su modelo del primer vehículo diseñado para ser impulsado por un motor de combustión interna.

Dejamos de lado el uso del animal que estiren un carro o nos carguen sobre ellos, el biciclo o uso de nuestras piernas para ser trasladados por máquinas que al tener una elevada demanda en el mundo se empieza y desarrolla la industria automotriz que está relacionada no solo al combustible del vehículo sino a su apariencia, comodidad, aromas y todo lo que se usado para hacerlo más atractivo a los ojos u oídos de la persona que lo vea o escuche.  Un nuevo desafío en puertas en este debate sobre el cambio climático y las energías renovables.

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